Las carreteras tucumanas se tiñeron de sangre en una semana de luto absoluto. Una joven policía y su padre perdieron la vida al chocar de frente en la Circunvalación. Horas antes, una familia quedó destrozada tras un brutal impacto sobre la ruta 38: murieron los padres, un menor de 9 años, y una nena de dos lucha por su vida.
La provincia de Tucumán no sale de la conmoción. Las rutas y vías de acceso rápido se han convertido en un verdadero infierno de metal torcido y tragedia, cobrándose la vida de cinco personas en dos siniestros viales que paralizaron a la región por completo. La imprudencia, la velocidad y la fatalidad se combinaron para dejar un saldo desgarrador que hoy llora toda la sociedad.
El dolor golpea a la fuerza policial
El amanecer del miércoles trajo consigo la peor de las noticias para la Policía de Tucumán. Eran las 5:45 de la madrugada cuando la tragedia se hizo presente en la colectora de la Autopista Circunvalación, a escasos 150 metros del Mercofrut, en la capital tucumana. Allí, una motocicleta en la que viajaban dos personas impactó con violencia extrema contra la parte frontal de un camión Mercedes Benz.
El saldo fue devastador: ambos ocupantes del rodado menor fallecieron en el acto. Las víctimas fueron rápidamente identificadas: se trataba de Tamara Ferreyra, cabo primera de la Policía Provincial y su padre, Federico Ferreyra. Tamara, quien prestaba servicios en el Distrito Urbano N.º 1, se dirigía a cumplir con su vocación, su jornada laboral en la fuerza, sin saber que el destino le tenía preparada esta trampa mortal.
“Era de esas personas que siempre estaban cuando alguien lo necesitaba”, aseguraron entre lágrimas sus compañeros de la fuerza. La joven fue recordada por su inquebrantable vocación solidaria y una energía positiva que iluminaba su entorno laboral. Hoy, la familia policial se encuentra de luto cerrado.
Minutos antes de las 6:00 de la mañana, los primeros llamados desesperados alertaron al sistema 911. Al llegar, los operadores, la policía y el personal sanitario se encontraron con una escena irreversible. Los daños en los vehículos apuntan a un impacto frontal de una violencia inusitada. Según testimonios recabados por testigos presenciales que hielan la sangre, el pesado vehículo de carga habría intentado una peligrosa maniobra de sobrepaso antes de encontrarse de frente con la motocicleta. La Justicia ya tomó cartas en el asunto: el conductor del camión permanece demorado, enfrentando pericias toxicológicas y de alcoholemia.
Otra familia destrozada sobre la Ruta 38
Pero el horror no termina allí. Este dramático suceso se suma a una herida aún abierta del pasado domingo por la noche, cuando el asfalto de la ruta nacional 38, en la zona de Palo Blanco, departamento de La Cocha, fue escenario de otro desastre sin precedentes.
Alrededor de las 21:40, una moderna camioneta Volkswagen Amarok V6 Highline se incrustó directamente contra la parte trasera de un camión Mercedes Benz volquete cargado con pesados acoplados de caña de azúcar. Ambos vehículos circulaban en el mismo sentido, pero el impacto fue de una letalidad absoluta. La camioneta salió despedida unos 40 metros hacia la banquina oeste.
El rescate fue una carrera contrarreloj envuelta en desesperación. Dentro del habitáculo destruido, los bomberos y personal médico hallaron sin vida a los dos adultos: Damián José Quaino (39) y Florencia Isabel De Carlo (36), oriundos de La Cocha. Pero el dolor es aún mayor: junto a ellos viajaba Francesco Quaino, un niño de apenas 9 años, que también perdió la vida.
MILAGRO ENTRE LOS FIERROS: De entre la tragedia más oscura, los rescatistas lograron sacar con vida a la pequeña Paulina Quaino, de tan solo 2 añitos. Hoy, la niña se encuentra internada luchando con todas sus fuerzas, en lo que representa el único destello de esperanza en esta doble jornada de pesadilla provincial.
Los peritos trabajan incansablemente para determinar la mecánica exacta de estas tragedias que enlutaron a varias familias. Las investigaciones siguen su estricto curso en manos de la Justicia, pero los interrogantes retumban con fuerza mientras la provincia de Tucumán llora a sus muertos. Dos tragedias, cinco vidas perdidas y un dolor incalculable.