Por Redacción Info del Plata
La Hidrovía Paraná-Paraguay, la principal arteria logística por donde circula la riqueza agroexportadora de la República Argentina, se convirtió en el escenario de una trama de privilegios y favores estatales a medida del oficialismo. Una investigación documentada reveló que Fernando Cerimedo, el principal armador digital de la campaña de Javier Milei y creador de La Derecha Diario —actualmente detenido en Bolivia imputado por tentativa de femicidio—, desembarcó en el millonario negocio de los servicios fluviales del Gran Rosario gracias a una habilitación exprés concedida por el Ministerio de Economía que encabeza Luis Caputo.
El entramado societario quedó plasmado en los registros del Boletín Oficial de la Provincia de Santa Fe. El 31 de julio de 2024 se formalizó el ingreso de la firma Surlibre Inversiones —sociedad ligada a Cerimedo— en la empresa Sanabria SRL, radicada en la localidad portuaria de Puerto General San Martín, a 35 kilómetros al norte de Rosario.
De guardería náutica a proveedor naval en dólares
La operación consistió en la adquisición del 30% de las cuotas sociales de Sanabria SRL (150 cuotas sobre un total de 500), tras la cesión acordada con los socios locales Sergio Amarilla e Iván Sanabria.
Hasta ese momento, Sanabria SRL funcionaba fundamentalmente como un emprendimiento de guardería y botado de embarcaciones menores. Sin embargo, con el arribo de la sociedad vinculada a Cerimedo, la compañía modificó su objeto social y avanzó de forma fulminante sobre una actividad estratégica y altamente lucrativa: el bunkering (la provisión y abastecimiento de combustible diésel para los convoyes de barcazas y remolcadores que trasladan millones de toneladas de granos por el río Paraná). Se trata de un servicio que se factura íntegramente en dólares y que históricamente estuvo reservado a un reducido grupo de firmas con décadas de trayectoria naval.
Permisos exprés bajo el ala de Caputo
Lo que desató el escándalo y el malestar generalizado en la comunidad portuaria del Gran Rosario fue la velocidad inusual con la que el expediente federal obtuvo luz verde. Mientras los trámites de reconversión de instalaciones de ribera y habilitaciones para operar en el lecho fluvial suelen demorar años debido a estrictas exigencias ambientales, de seguridad y de prefectura, Sanabria SRL obtuvo el aval de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables en tiempo récord.
Dicha área gubernamental, conducida por el funcionario Iñaki Arreseygor, depende funcional y jerárquicamente de las órdenes directas del ministro Luis “Toto” Caputo.
La contradicción institucional es manifiesta: fuentes de la Municipalidad de Puerto General San Martín confirmaron que la empresa aún no cuenta con la documentación completa para su habilitación municipal definitiva, lo que evidencia que la autorización nacional se otorgó salteando los controles de la jurisdicción local.
El botín del polo agroexportador
El desembarco en la Hidrovía no fue un hecho aislado, sino parte de la vertiginosa expansión patrimonial que experimentó el entorno de Cerimedo tras la asunción de Javier Milei en la Casa Rosada. A sus empresas de marketing, consultoría y ciberseguridad, el operador oficialista sumó participaciones en fondos de inversión y negocios logísticos en los puntos neurálgicos por donde sale la divisa pesada del país.
Mientras el Gobierno impone un ajuste brutal a jubilados, universidades y trabajadores bajo la consigna de que “no hay plata”, la caja estratégica de la Hidrovía se reparte en las sombras entre los amigos del poder.