CORRUPCIÓN CON EL HAMBRE: DESVIARON MÁS DE $100 MILLONES DE COMEDORES ESCOLARES MIENTRAS LOS PIBES NO RECIBÍAN LA COMIDA

Conductor en el estudio de noticias de Info del Plata Noticias presentando informe sobre la imputación a 7 personas por desviar más de 100 millones de comedores escolares. Conductor en el estudio de noticias de Info del Plata Noticias presentando informe sobre la imputación a 7 personas por desviar más de 100 millones de comedores escolares.
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Por Redacción Info del Plata

El límite moral de la administración pública volvió a ser perforado de la forma más dolorosa. La Unidad Fiscal de Concordia, bajo la conducción de la fiscal Daniela Montangie, formalizó la imputación de siete personas acusadas de integrar una asociación ilícita dedicada a desviar sistemáticamente partidas presupuestarias destinadas a la alimentación diaria de alumnos en 37 escuelas públicas. La defraudación comprobada en el expediente judicial supera los $103.738.136.

La causa tiene como principal imputada a Silvina Murúa, excoordinadora de la Dirección de Comedores Escolares de la ciudad, junto a sus hermanos Adrián y Vanesa Murúa, su cuñado Esteban Godoy, los empresarios Martín e Iñaki P. —titulares de la firma comercial Ahora Voy SRL— y un operador logístico encargado del traslado de dinero en efectivo.

El circuito del desvío: tarjetas retenidas y compras direccionadas

El sistema investigado funcionaba mediante la manipulación de las tarjetas de compra magnéticas SIDECREER, asignadas formalmente a los directivos y apoderados escolares para adquirir carne, verduras, leche y víveres frescos en comercios de cercanía.

De acuerdo con la acusación fiscal, la red obligaba y presionaba a los directivos a realizar las compras de manera exclusiva y concentrada en el comercio Ahora Voy SRL. En múltiples ocasiones, las tarjetas con saldos mensuales que superaban holgadamente el millón de pesos quedaban directamente en poder de los comerciantes cómplices, quienes pasaban los plásticos por terminales de cobro emitiendo facturaciones millonarias por mercadería que jamás fue entregada a las cocinas escolares.

Raciones fantasma y la burla de los “roedores”

La maniobra saltó a la luz tras auditorías cruzadas realizadas por la Dirección de Comedores, donde se detectó una brecha insalvable entre los remitos de entrega en los establecimientos y los comprobantes fiscales liquidados.

El nivel de impunidad llegó al extremo cuando los auditores exigieron la presentación de los libros de registro de menúes escolares de los meses más comprometidos: los responsables locales alegaron formalmente que “los cuadernos habían sido destruidos por roedores”, intentando justificar la ausencia de comprobantes antes de presentar libros confeccionados a las apuradas con fechas adulteradas.

Chats del horror: “Si ven esto nos descubren todo”

El peritaje judicial sobre los teléfonos celulares secuestrados aportó evidencia terminante. En conversaciones entre las hermanas Murúa incorporadas a la causa penal, se leen advertencias explícitas sobre las inspecciones en curso:

“Si ven el cuaderno nos descubren todo boluda”.

Asimismo, se detectaron intercambios directos con los comerciantes proveedores donde se coordinaba la utilización del dinero de los comedores de escuelas específicas para cancelar cuotas de préstamos personales, compra de indumentaria y adquisición de bienes particulares.

La tragedia del hambre en la comunidad

El hecho adquiere una gravedad ética mayúscula por el contexto territorial donde se ejecutó: Concordia registra de manera recurrente los índices de indigencia y pobreza urbana más alarmantes de la República Argentina, donde para miles de niños el plato de comida que reciben en el comedor escolar representa la única ingesta nutricional completa de la jornada.

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