Por Redacción Info del Plata
El esquema de contención cambiaria mediante tasas usureras y secado absoluto de pesos llegó a su límite práctico. Durante la última semana de agosto, el Ministerio de Economía de Luis Caputo y el Banco Central convalidaron la mayor flexibilización cambiaria en meses, dejando que el dólar mayorista perforara el techo psicológico y cotizara a $1.512, tras alcanzar un pico histórico de $1.514. En las pizarras minoristas del Banco Nación, el billete cerró en un máximo nominal de $1.535, mientras el dólar blue avanzó a $1.555.
La decisión oficial no obedeció a un salto imprevisto en la demanda, sino a una “recalibración de prioridades” forzada por el impacto devastador del modelo sobre la economía real. La estrategia de mantener una plaza seca impulsó las tasas de corto plazo a la zona del 30%, gatillando una ola de morosidad bancaria récord que alcanzó el 8,2% en la cartera de créditos irregulares de entidades líderes como el Banco Galicia.
Inyección de liquidez y rollover del Tesoro
Ante el peligro inminente de un colapso en la cadena de pagos de PyMEs y familias endeudadas, el Palacio de Hacienda prefirió ceder en el frente cambiario para descomprimir el mercado monetario, haciendo descender la tasa de muy corto plazo a niveles del 20%.
Esta flexibilización se reflejó en la licitación de deuda del Tesoro, donde el equipo económico logró renovar el 95,96% de los vencimientos ($12,16 billones adjudicados sobre $13,18 billones ofertados). Sin embargo, el mercado dejó señales de cautela extrema:
- El 50% de la demanda se concentró exclusivamente en la Lecap corta de noviembre de 2026, demostrando que los inversores evitan financiar al Estado más allá del actual mandato presidencial.
- El Gobierno se negó a pagar premios en tasa para extender plazos, prefiriendo volcar pesos a la plaza antes que convalidar un mayor costo financiero.
Furia bursátil vs. incertidumbre política
La desaceleración de tasas y la compra de USD 251 millones por parte del BCRA en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) —llevando las reservas brutas a USD 49.791 millones— le dieron impulso a la renta variable: el S&P Merval avanzó un 2,3% en pesos (cerrando rozando los 3.000.000 de puntos) con subas destacadas en acciones de Edenor (+6,5%) y Supervielle (+5,2%).
Sin embargo, los bonos soberanos en dólares (Globales y Bonares) mostraron una dinámica pesada y el riesgo país se mantuvo elevado en los 512 puntos básicos. Analistas de la City advierten que la atención de los inversores internacionales cambió de eje: la desconfianza ya no se centra en el ajuste fiscal primario, sino en la sustentabilidad política del régimen, las tensiones en el Congreso por la reforma electoral de las PASO y la amenaza de un nuevo traslado a precios (pass-through) del dólar mayorista en las góndolas.