EL RIESGO “METRO CUADRADO”: CAPUTO APELÓ A LA “JUSTICIA SOCIAL” Y RECURRIÓ A LA ANSES MIENTRAS EXPLOTA LA INTERNA DE LOS BOTS LIBERTARIOS

Conductor en el estudio de noticias de Info del Plata Noticias presentando informe sobre el riesgo metro cuadrado, el uso de fondos de ANSES y el escándalo de la granja de bots. Conductor en el estudio de noticias de Info del Plata Noticias presentando informe sobre el riesgo metro cuadrado, el uso de fondos de ANSES y el escándalo de la granja de bots.
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Por Redacción Info del Plata

La distancia insalvable entre el relato triunfalista de la macroeconomía y la angustia cotidiana de la calle comenzó a fracturar la retórica del gobierno libertario. A catorce meses de las elecciones legislativas, la preocupación en los pasillos de la Casa Rosada viró del “riesgo político” al temido “riesgo metro cuadrado”: la pérdida del poder de compra, la quiebra del consumo masivo y el sobreendeudamiento de millones de argentinos que no llegan a fin de mes.

Mientras el presidente Javier Milei insiste en una narrativa intransigente, autodefiniéndose como un “topo que viene a destruir el Estado” y negando la morosidad bancaria, sus propios ministros comenzaron a mostrar deslices conceptuales e intervenciones estatales de urgencia para evitar que el modelo vuele por los aires.

El “desliz” de Caputo: echar mano a la ANSES y hablar de “justicia social”

En un giro insólito para la ortodoxia libertaria —que define a la justicia social como “un robo”—, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, renegó del propio catecismo oficial durante la presentación de líneas de créditos hipotecarios. Para financiar el programa, el Palacio de Hacienda debió recurrir a la intervención estatal y echar mano a $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES.

Acorralado por la contradicción de utilizar fondos previsionales públicos para reactivar la economía, Caputo soltó una frase que retumbó en la interna: “Para este Gobierno los créditos son una prioridad porque hace a la justicia social”. La maniobra se suma a las negociaciones silenciosas del Ministerio de Trabajo para garantizar un piso salarial de $1.070.000, buscando inyectar pesos en una economía dual donde la industria y las PyMEs (sostenedoras del 50% del empleo formal) se encuentran al borde del colapso.

Alerta en el Congreso y la advertencia de los propios ideólogos

La urgencia por atender la “micro” responde a señales de alarma institucional y demoscópica:

  • Derrota parlamentaria en puerta: la oposición logró abroquelar 133 votos en la Cámara de Diputados (cuatro más que la mayoría absoluta) para tratar un paquete de 30 proyectos destinados a brindar alivio a los morosos y endeudados del sistema bancario.
  • El aviso de Fundación Faro: el propio ideólogo del espacio, Agustín Laje, advirtió públicamente que “el libertarismo es utópico” y que “si la derecha no le mejora el metro cuadrado a la gente, el péndulo político volverá rápido a la izquierda”, recordando que la confianza del consumidor en la Universidad Di Tella cayó al 38%.

Papelón en redes: la “granja de bots” al descubierto

El escenario de nerviosismo se trasladó al área de comunicación digital tras el desplazamiento de Santiago Caputo y la asunción del cineasta de Karina Milei, Santiago Oría. Tras la difusión de un posteo del consultor Alejandro Rozitchner tildando de “pobristas” a quienes reclaman por la crisis, un grosero error en la configuración de la usina de propaganda del Gobierno dejó al descubierto la red de cibertropas oficiales.

Decenas de cuentas “fake” e intocables de la red social X inundaron los muros reproduciendo la orden de código REPLY junto a frases prearmadas contra el kirchnerismo, dejando al desnudo que el apoyo oficialista en redes se sostiene mediante cuentas robots automatizadas. El incidente desató una feroz interna entre las “Fuerzas del Cielo”, los partidarios de Karina Milei y quienes reclaman el retorno del detenido operador Fernando Cerimedo, dejando al Gobierno atrapado en el ridículo mientras el pueblo padece la recesión real.

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