Por Redacción Info del Plata
La escalada de violencia armada que castiga de forma cotidiana a las barriadas del Conurbano bonaerense se cobró este fin de semana un nuevo episodio de extrema gravedad. Dos efectivos pertenecientes a la Policía de la Ciudad de Buenos Aires fueron cobardemente emboscados y baleados por delincuentes en la localidad de Morón cuando circulaban en motocicleta francos de servicio y vestidos de civil.
El hecho se produjo en las inmediaciones de la zona urbana de Morón norte, cuando los dos agentes fueron encerrados por al menos dos criminales armados que les cortaron el paso para apoderarse del vehículo. Ante la voz de alto y el intento de defensa, los delincuentes abrieron fuego a quemarropa sin mediar palabra.
Tres disparos a quemarropa y lucha por la vida
Como consecuencia de la balacera, el oficial masculino sufrió tres impactos de bala en el tórax y en la cavidad abdominal, cayendo gravemente herido sobre la cinta asfáltica. Su compañera de fuerza, en tanto, recibió un disparo en un miembro inferior mientras intentaba repeler la agresión.
Los delincuentes escaparon del lugar a alta velocidad a bordo del rodado sustraído y son intensamente buscados por las cámaras de seguridad del Centro de Monitoreo local y peritos de la Policía Científica.
El oficial más comprometido fue trasladado de urgencia al Hospital Interzonal General de Agudos “Diego Paroissien”, donde fue intervenido quirúrgicamente de emergencia. Su cuadro de salud es reservado y se debate entre la vida y la muerte, mientras que la oficial femenina se encuentra fuera de peligro tras recibir las primeras curaciones.
El fracaso de la política de seguridad libertaria
Este nuevo hecho de sangre vuelve a poner sobre la mesa la grave crisis de seguridad que se vive en el Gran Buenos Aires, en medio de un cruce irresponsable de chicanas políticas entre jurisdicciones y el desmonte de las políticas de prevención nacional.
Mientras el Ministerio de Seguridad de la Nación, conducido por Patricia Bullrich, prioriza el despliegue de operativos represivos contra manifestaciones sociales en la Capital Federal y promueve la desregulación en la venta de armas, ha paralizado por completo las partidas presupuestarias destinadas a equipamiento, patrulleros y tecnología de inteligencia criminal para los municipios bonaerenses.
El ajuste fiscal desmedido impulsado por la administración de Javier Milei ahoga a las fuerzas de seguridad locales, vacía los centros de salud públicos que deben reaccionar en la emergencia y abandona a la deriva tanto a los efectivos de las fuerzas como a la familia trabajadora que debe arriesgar la vida para salir a laburar cada mañana.