Por Redacción Info del Plata
El inicio de septiembre vuelve a poner en evidencia el trasfondo más deshumano del programa económico ejecutado por la administración de Javier Milei. A través de la publicación de los decretos y resoluciones oficiales de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), el Poder Ejecutivo confirmó que el bono extraordinario destinado a los jubilados y pensionados que perciben el haber mínimo se mantendrá congelado en la suma fija de $70.000.
La cifra, que permanece inamovible desde principios de año a pesar de la inflación acumulada en alimentos, medicamentos y tarifas, representa una licuación directa sobre los ingresos del sector pasivo. Con este esquema, la jubilación mínima sumada al refuerzo apenas superará los $390.000, un monto que contrasta de manera dramática con los datos de la Defensoría de la Tercera Edad, que ubican la Canasta Básica del Jubilado por encima de los $900.000.
Vía libre para corporaciones, miseria para los abuelos
La ratificación del congelamiento al bono previsional no se da en un contexto de precios paralizados. En el mismo paquete de medidas para el noveno mes del año, el Ministerio de Economía autorizó incrementos en servicios esenciales que devoran el sueldo de la clase media y de los adultos mayores:
- Medicina Prepaga: las principales empresas de medicina privada notificaron subas de entre el 4,5% y el 5,2% en las cuotas mensuales, acumulando alzas inalcanzables que expulsan diariamente a miles de jubilados del sistema de salud.
- Peajes e Infraestructura: los accesos a la Ciudad de Buenos Aires (Acceso Norte, Oeste y Riccheri) y rutas nacionales aplican aumentos autorizados de hasta el 8%, encareciendo la logística comercial y el traslado de trabajadores.
- Servicios Públicos y Transporte: nuevos escalonamientos en boletos de colectivo en la Provincia de Buenos Aires (con piso de $1.158,97) y quita de subsidios a consumos residenciales de luz y gas natural.
La transferencia regresiva del superávit
Informes del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revelan que más de la mitad del mentado “superávit fiscal” exhibido con orgullo por la Casa Rosada se explica de manera directa por el recorte sobre la masa de haberes jubilatorios y el congelamiento de las partidas de la ANSES.
El drama cotidiano se observa en las farmacias y mostradores de barrio: abuelos que deben elegir qué medicamento de la receta comprar, familias que tienen que subsidiar los gastos médicos de sus padres y una pérdida generalizada de la calidad de vida. Mientras las corporaciones energéticas y de medicina privada gozan de libertad tarifaria para fijar precios a su antojo, el Estado libertario interviene férreamente para pisar el ingreso de quienes trabajaron toda su vida.