MASACRE LABORAL EN LA ALIMENTACIÓN: GRANJA TRES ARROYOS METIÓ 1.200 DESPIDOS Y EL GOBIERNO BONAERENSE METIÓ UN FRENO DE URGENCIA

Conductor en el estudio de noticias de Info del Plata Noticias presentando informe sobre los 1.200 despidos en Granja Tres Arroyos y la conciliación obligatoria. Conductor en el estudio de noticias de Info del Plata Noticias presentando informe sobre los 1.200 despidos en Granja Tres Arroyos y la conciliación obligatoria.
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Por Redacción Info del Plata

El programa de shock y destrucción del mercado interno que comandan Javier Milei y Luis Caputo sumó un nuevo y dramático capítulo en el corazón de la industria agroalimentaria. Granja Tres Arroyos S.A., la principal procesadora y comercializadora avícola de la Argentina, activó una reestructuración salvaje mediante el envío simultáneo de más de 1.200 telegramas de despido, afectando a los complejos industriales ubicados en Capitán Sarmiento, Tristán Suárez (Ezeiza), Pilar y Concepción del Uruguay.

La respuesta sindical fue inmediata: delegados de la Federación de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (FTIA) y del gremio de Molineros montaron piquetes y bloqueos sobre los portones de acceso, impidiendo la salida de camiones térmicos y paralizando la faena. Ante el riesgo inminente de desabastecimiento y la escalada del conflicto social, el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires dictó de oficio la conciliación obligatoria por el término de 15 días hábiles, intimando a la patronal a retrotraer las cesantías, reincorporar a los operarios despedidos y sentarse a una mesa de negociación paritaria bajo apercibimiento de severas sanciones.

La triple pinza del modelo libertario

La conducción patronal de la firma justificó el recorte sobre la base de tres variables directamente generadas por la política económica de Balcarce 50:

  • Derrumbe del consumo masivo: Las ventas minoristas de carne de pollo —tradicional refugio proteico popular frente a la suba de la carne vacuna— registraron una contracción interanual superior al 16%, producto de la licuación de salarios y jubilaciones.
  • Tarifazos energéticos confiscatorios: Las plantas frigoríficas, electrointensivas por requerimientos de frío y congelado continuo, reportaron facturas de electricidad y gas con incrementos superiores al 400% tras la quita generalizada de subsidios y la dolarización del precio mayorista (PEST).
  • Atraso cambiario y asfixia PyME: El esquema de crawling-peg por debajo de la inflación local planchó la rentabilidad de las exportaciones a mercados clave de Asia y Medio Oriente, mientras el Gobierno desreguló la importación de productos terminados aviares de origen brasileño.

“La empresa no tiene problemas de gestión ni falta de demanda internacional: está asfixiada por un modelo económico que te revienta las tarifas, te plancha el dólar productivo para favorecer la timba financiera y le vació los bolsillos a la gente para que no pueda comprar ni un kilo de supremas”, denunciaron desde la comisión interna de la planta de Capitán Sarmiento.

Una tregua precaria en el cordón manufacturero

La conciliación obligatoria decretada por las autoridades provinciales abre un compás de espera de dos semanas, pero deja expuesta la inviabilidad estructural del rumbo oficial. Mientras la Casa Rosada insiste en celebrar el superávit financiero y la desaceleración inflacionaria en sets televisivos, la economía real opera con despidos masivos por goteo, suspensiones rotativas y suspensiones de turnos en las cadenas de valor alimenticias.

La suerte de 1.200 familias trabajadoras pende de un hilo en ciudades donde el frigorífico avícola representa el principal motor económico y social del municipio. La doctrina popular lo señala sin eufemismos: no existe estabilidad económica válida si el costo es la deserción industrial de la Patria y el hambre en la mesa de los trabajadores.

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