Por Redacción Info del Plata
El relato de defensa territorial y sobreactuación patriótica que el presidente Javier Milei ensayó durante su reciente mensaje por Cadena Nacional acaba de estrellarse contra la evidencia documental. Mientras el Poder Ejecutivo celebró el envío de un proyecto de ley para endurecer las penas contra corporaciones que operen en las Islas Malvinas sin autorización de la República Argentina, la realidad de los despachos corporativos desnuda una red de convivencia empresaria que la Casa Rosada y la Cancillería de Pablo Quirno intentan silenciar.
De acuerdo con registros bursátiles de la Bolsa de Londres y especificaciones técnicas del consorcio energético Vaca Muerta Sur (VMOS) —el megaproyecto liderado por YPF junto a Vista Energy, Pan American Energy (PAE), Pampa Energía, Chevron, Shell y Pluspetrol para exportar crudo desde Punta Colorada, Río Negro—, un contratista central del tendido neuquino cumple funciones operativas determinantes para el proyecto petrolero Sea Lion en las Islas Malvinas.
El caso Bluewater: boyas en Río Negro y plataforma en Malvinas
Se trata del conglomerado internacional Bluewater, un gigante de la ingeniería marítima. La firma fue seleccionada en el continente para suministrar las dos boyas de amarre y carga monoboya que conectarán el oleoducto de Vaca Muerta con los buques petroleros en el Golfo San Matías.
Sin embargo, en simultáneo, Bluewater es la propietaria y operadora de la unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) que navegará hacia un astillero en Singapur para ser adaptada a los requerimientos técnicos del campo Sea Lion, el megaemprendimiento hidrocarburífero operado por la israelí Navitas Petroleum (65%) y la británica Rockhopper Exploration (35%), ubicado a 220 kilómetros al norte de las islas usurpadas.
El proyecto Sea Lion contempla perforar más de 60 pozos submarinos con una inversión acumulada de 3.900 millones de dólares para extraer hasta 55.000 barriles de crudo diarios a partir de 2028, generando una renta de más de 4.000 millones de libras que financiará de manera directa la presencia militar y económica de los invasores en el Atlántico Sur.
El hilo conductor de los servicios de fractura
La trama no concluye en las plataformas flotantes. En los pasillos de las operadoras de la Cuenca Neuquina reina el nerviosismo por el rol de SLB (Schlumberger), el gigante que domina los sets de fractura en Vaca Muerta. Su subsidiaria marítima, OneSubsea, obtuvo contratos de ingeniería submarina para el propio yacimiento Sea Lion en Malvinas. La firma Subsea 7, socia accionaria de OneSubsea, también figura como proveedora de estudios básicos en el archipiélago.
La contradicción legal y doctrinaria es demoledora:
- Leyes vigentes ignoradas: La Ley 26.659 (modificada por la 26.915) prohíbe de manera expresa que cualquier empresa, contratista o grupo controlante que preste servicios a la explotación ilegal en Malvinas pueda operar, comercializar o recibir concesiones en el territorio continental argentino.
- El escudo del RIGI: Lejos de aplicar la inhabilitación inmediata, el gobierno de Javier Milei premia a los consorcios de exportación primaria con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), otorgándoles blindaje cambiario y estabilidad tributaria por tres décadas.
- Ceguera burocrática voluntaria: El Ejecutivo se niega a realizar auditorías cruzadas a través de la Inspección General de Justicia (IGJ) y la Comisión Nacional de Valores (CNV) para sancionar a las matrices extranjeras que juegan a dos puntas.
Discurso para la televisión, negocios para la oligarquía
El contraste desnuda la impostura libertaria: el Presidente utiliza la Cadena Nacional para agitar un fervor patriótico de manual, mientras en las cuencas productivas consolida un esquema de enclave colonial donde las multinacionales operan sin patria ni bandera.
La soberanía no se defiende gritando en redes sociales ni redactando proyectos de ley para la tribuna; se defiende haciendo cumplir la ley, cancelando los contratos a los grupos que abastecen al invasor y poniendo los recursos estratégicos de Vaca Muerta al servicio del desarrollo industrial y el bienestar de las familias argentinas.