La histórica Plaza de Mayo se convirtió este martes en un inmenso campus de resistencia popular. Cientos de pupitres, pizarrones móviles y gazebos de atención médica ocuparon el asfalto porteño frente a las ventanas de la Casa Rosada. La comunidad de la Universidad de Buenos Aires (UBA), acompañada por delegaciones de las universidades del conurbano bonaerense y sindicatos docentes de alcance federal, trasladó las clases teóricas, prácticas y de extensión comunitaria al corazón político del país para confrontar el desguace presupuestario impuesto por el Ministerio de Capital Humano y el Ministerio de Economía.
La acción directa responde a un hecho de extrema gravedad institucional: el Ejecutivo nacional continúa sin liberar los fondos de actualización presupuestaria y recomposición salarial contemplados en la Ley de Financiamiento Universitario, a pesar de existir resoluciones y medidas cautelares ratificadas por la Justicia Federal que conminan a la administración central a garantizar el normal desenvolvimiento de las actividades académicas y hospitalarias.
DESOBEDIENCIA JUDICIAL Y SALARIOS DE MISERIA
Los gremios docentes universitarios (CONADU, FEDUN y AGD-UBA) denunciaron formalmente que la Casa Rosada incurre en desobediencia judicial continua. Según detallaron los voceros sindicales en el plenario abierto realizado sobre la plaza, el poder adquisitivo de los profesores, investigadores y trabajadores no docentes sufrió un derrumbe que supera el 40% en términos reales, empujando a más de la mitad de los auxiliares y docentes de dedicación simple por debajo de la línea de pobreza.
“El gobierno se jacta de respetar la ley en los discursos, pero pisotea las resoluciones judiciales cuando se trata de pagarle el sueldo a los maestros y a los científicos que hacen grande a este país”, advirtieron los delegados docentes durante la apertura de la jornada pedagógica. A la crisis salarial se suma la falta de insumos críticos en la red asistencial de la UBA, particularmente en el Hospital de Clínicas José de San Martín y el Instituto Roffo, que tuvieron que limitar estudios de alta complejidad por la interrupción de transferencias de partidas para gastos operativos.
UN PLAN SISTEMÁTICO CONTRA EL MERCADO INTERNO Y EL CONOCIMIENTO
La movilización de hoy no representa un reclamo sectorial aislado, sino la respuesta organizada frente a un programa ideológico deliberado. Mientras la conducción libertaria insiste en tachar de “adoctrinamiento” y “aguantaderos fiscales” a las universidades públicas, la comunidad académica demostró en la calle su valor social tangible: estudiantes de Medicina y Enfermería tomaron la presión, realizaron controles glucémicos y montaron talleres de reanimación cardiopulmonar para los jubilados y trabajadores que se acercaron solidariamente a la plaza.
El conflicto promete escalar a nuevas medidas de fuerza nacional. Las federaciones universitarias ratificaron que, de no acatarse de inmediato los dictámenes judiciales y de persistir el congelamiento en el Presupuesto 2027 que ingresa al Congreso, convocarán a una nueva Marcha Federal Universitaria multitudinaria en todo el territorio nacional para frenar el intento de arancelamiento y mercantilización de la enseñanza superior argentina.