EL APAGÓN DE LAS MÁQUINAS EN EL CORDÓN INDUSTRIAL

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Los talleres y las plantas fabriles de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba se están convirtiendo en depósitos vacíos. La Cámara de la Industria del Calzado (CIC) y la Unión Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA) dieron a conocer este mediodía un cuadro de situación que los industriales califican abiertamente como “terminal”: en lo que va de 2026, la producción nacional de calzado registró una caída estrepitosa del 26,5% respecto al año anterior, con un saldo social dramático de más de 9.000 despidos directos y suspensiones por tiempo indeterminado.

El informe describe una pinza demoledora orquestada desde la Secretaría de Comercio y el Palacio de Hacienda: mientras la recesión interna hundió las ventas en comercios minoristas un 31% debido a la pérdida del poder adquisitivo de jubilados y trabajadores, el Poder Ejecutivo aceleró la desregulación aduanera, flexibilizó licencias y eliminó trabas técnicas para el ingreso masivo de calzado terminado proveniente del sudeste asiático.

LA BURGUESÍA NACIONAL CONTRA LAS CUERDAS

“No estamos compitiendo contra industrias más eficientes; estamos compitiendo contra economías que subsidian sus fletes y explotan mano de obra sin derechos, mientras a las PyMEs argentinas nos suben la luz 300%, nos aumentan los impuestos y nos secan la plaza interna”, alertaron desde la conducción de la CIC. Decenas de empresas de larga trayectoria en municipios manufactureros como La Matanza, Lanús, San Martín y la ciudad de Rosario ya apagaron líneas de montaje completas y redujeron sus esquemas productivos a tres días por semana para evitar el cierre definitivo.

El drama golpea de lleno a la burguesía nacional, ese empresariado arraigado a su suelo que reinvierte sus ganancias en el país y que hoy ve cómo sus máquinas quedan arrumbadas bajo lonas. Los industriales advierten que una vez que se apaga la matricería, se dispersa a los aparadores y se rompe el oficio transmitido de generación en generación, esa capacidad productiva no se recupera más.

UN PLAN COLONIAL DE DESGUACE LABORAL

Desde la vereda de los trabajadores, UTICRA denunció que las 9.000 cesantías formales son apenas la punta del iceberg de una sangría que se extiende a miles de aparadores informales y talleres tercerizados de suelas y cueros. “Detrás de cada par de zapatos que entra sin control por el puerto de Buenos Aires hay un plato de comida menos en la mesa de una familia argentina”, afirmaron voceros gremiales durante la presentación del documento.

La política comercial del Gobierno de Javier Milei reedita punto por punto los experimentos de desindustrialización de los años noventa y de la última dictadura cívico-militar: sacrificar el trabajo argentino y la densidad industrial en el altar de un libre comercio ficticio que solo beneficia a los importadores concentrados y a las cadenas comerciales de la City. La alianza estratégica entre el capital productivo local y el movimiento obrero organizado emerge hoy como la única barrera de resistencia frente al exterminio de la manufactura argentina.

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