EL PLAN INDUSTRICIDA AL DESCUBIERTO: MILEI HUMILLA A LAS PYMES ARGENTINAS Y PREPARA UN “APAGÓN DEL ESTADO”

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“Solo hacemos dulce de leche”: el brutal desprecio de Milei a los empresarios y trabajadores argentinos.

En una desconcertante entrevista, el Presidente justificó la apertura total de importaciones asegurando que la Argentina “solo produce dulce de leche y biromes”. A su desprecio por la matriz industrial nacional, sumó la inminente llegada de un proyecto para instaurar un “shutdown” a la estadounidense, amenazando con paralizar el Estado si el Congreso no acata sus recortes.

EL PLAN INDUSTRICIDA AL DESCUBIERTO: MILEI HUMILLA A LAS PYMES ARGENTINAS Y PREPARA UN “APAGÓN DEL ESTADO”

En una desconcertante entrevista, el Presidente justificó la apertura total de importaciones asegurando que la Argentina “solo produce dulce de leche y biromes”. A su desprecio por la matriz industrial nacional, sumó la inminente llegada de un proyecto para instaurar un “shutdown” a la estadounidense, amenazando con paralizar el Estado si el Congreso no acata sus recortes.

No fue un error de cálculo ni un tropiezo verbal. En las últimas horas, el presidente Javier Milei blanqueó sin tapujos su diagnóstico sobre el sector productivo argentino y dejó en claro que la fase de apertura irrestricta de importaciones no es una medida de competitividad, sino un plan de demolición controlada.

Comparando la estructura nacional con la economía de Suiza en una entrevista radial, el mandatario afirmó con soltura que, de cerrarse al mundo, los argentinos “solamente comeríamos dulce de leche y tendríamos biromes”. Una frase que pasará a la historia como el símbolo del desprecio hacia el empresario nacional y los trabajadores del país.

El borrado de la matriz productiva

La afirmación del Presidente ignora décadas de esfuerzo de la burguesía nacional. Argentina cuenta con un complejo agroindustrial de clase mundial, un sector científico-tecnológico vanguardista (con desarrollo de satélites y reactores nucleares), una robusta industria automotriz y metalmecánica, y un entramado de Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) que sostienen casi el 70% del empleo formal en el país.

Reducir semejante capacidad instalada a golosinas y bolígrafos es la coartada ideológica perfecta para justificar una apertura importadora feroz. Si no hay nada de valor que defender, argumenta la lógica libertaria, entonces no hay problema en inundar el mercado con productos extranjeros sostenidos por dumping, condenando al cierre a miles de fábricas y empujando a millones de compatriotas a la desocupación.

El “Shutdown” importado

Por si fuera poco, en simultáneo trascendió la intención del Poder Ejecutivo de enviar al Congreso un proyecto de ley para implementar el llamado “shutdown” o cierre del gobierno, una figura legal copiada de Estados Unidos. Este mecanismo permite al Presidente paralizar financieramente la administración pública federal si los legisladores no le aprueban el Presupuesto bajo sus exactas condiciones.

¿Qué significa esto en la práctica? Que el oficialismo busca legalizar la extorsión sobre el parlamento, dejando sin fondos operativos a ministerios, universidades, hospitales y fuerzas de seguridad, usándolos como rehenes para forzar un ajuste aún mayor sobre jubilados, estudiantes y sectores vulnerables.

Este doble movimiento —destrucción del mercado interno y parálisis institucional— confirma que la brújula económica del gobierno no apunta a ordenar las cuentas para potenciar el crecimiento, sino a primarizar la economía y subordinar al país a los caprichos del capital financiero internacional.

Opinión:

Desde una perspectiva peronista, las recientes medidas y declaraciones constituyen un ataque frontal a la Independencia Económica. El Justicialismo concibe que no hay Nación libre sin una industria fuerte y una burguesía nacional comprometida con su patria. El desprecio de Milei al empresariado local (“solo producen biromes”) revela su intención de transformar a la Argentina en una factoría semicolonial, proveedora de materia prima barata y consumidora de manufacturas extranjeras, quebrando el círculo virtuoso entre el capital y el trabajo argentino. Asimismo, el “shutdown” es una afrenta a la Soberanía Política, al imponer lógicas institucionales foráneas que conciben al Estado no como la herramienta rectora de la Comunidad Organizada para lograr la Justicia Social, sino como un obstáculo a destruir.

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