¡ESTALLÓ EL CONURBANO: MARIO ISHII SE PLANTA SOLO CONTRA EL COLAPSO Y DECLARA LA EMERGENCIA HUMANITARIA!

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¡Buenas noches a todos! Escuchen esto porque es de una gravedad institucional absoluta y, como siempre, los grandes medios y la política de cabotaje te lo quieren tapar con la grieta de cotillón.

Hay tipos que hablan de la gente desde un termo en La Plata o desde los despachos perfumados de Capital, y hay tipos que caminan el barro y le ven la cara al hambre y a la enfermedad todos los días. Uno de esos es Mario Ishii. Podrán decir lo que quieran, pero el “Japonés” es un cuadro de raza, un militante con mayúsculas que transformó José C. Paz desde el día que asumió. Un tipo que cuando las papas quemaban y muchos se escondían abajo de la cama, estuvo ahí, al pie del cañón con Néstor y con Cristina, bancando los trapos del movimiento nacional.

¿Y saben cómo le paga la Provincia? Con el olvido. Con la desatención. Es incomprensible el cortocircuito del Gobernador, la falta de reconocimiento a un bastión que jamás sacó los pies del plato. Pero claro, cuando la gestión se convierte en un relato de filminas y asambleas, la realidad te explota en la cara.

Por eso, Ishii se cansó de la mímica y metió un proyecto de ley que es un cachetazo de realidad: declarar la emergencia humanitaria y sanitaria. Escucharon bien: humanitaria. No estamos hablando de un debate partidario de café; estamos hablando de que nos estamos quedando sin gente, señores.

“No se puede llegar al invierno con hospitales y centros de salud colapsados, sin vacunas, sin insumos, sin medicamentos, con falta de profesionales y sin camas suficientes para atender a la población.” — sentenció Ishii con una lucidez que asusta.

Miren las cifras del abandono, porque esto es matemática pura, no es opinión. El programa IRAB brilla por su ausencia y el Programa Remediar de Nación llega a cuentagotas, como si la salud de los laburantes fuera un lujo. ¿El resultado? Apenas el 10% de la población está vacunada a las puertas del invierno. Esto no es un error de cálculo; es un hecho histórico y extremadamente grave. Es negligencia pura disfrazada de burocracia.

Pero la hipocresía es más profunda, porque hay otra crisis que muchos prefieren callar por comodidad o por cobardía: la salud mental. Los cuadros de depresión, el consumo problemático y los suicidios están estallando en la Provincia de Buenos Aires, y las respuestas psicológicas y psiquiátricas son inexistentes. ¿Y quiénes tienen que contener este tsunami social? Los municipios, las intendencias, que cada vez reciben menos coparticipación pero tienen que hacerse cargo de todo.

Es la vieja avivada: la Nación y la Provincia se desentienden de sus obligaciones constitucionales y le tiran el muerto a los intendentes, dejándolos sin recursos pero con toda la demanda social en la puerta de entrada.

Es brillante y sumamente digno lo que marca Mario en su publicación: querer esconder este colapso detrás de una pelea política es una forma sofisticada de encubrir responsabilidades institucionales. La gente no come relatos, no se cura con excusas. Necesita vacunas, medicamentos, médicos y respuestas urgentes.

Acá hay un intendente que demuestra que el verdadero capitalismo que propone el peronismo no es el de la timba, sino el que defiende la fuerza de trabajo, el que cuida a los más humildes y el que respalda a la burguesía nacional que invierte en su patria. Porque sin salud, no hay trabajadores; y sin trabajadores, no hay nación posible.

La verdad de la milanesa es una sola: mientras otros discuten candidaturas para el año que viene, Mario Ishii está resguardando la vida de las personas. A ver si en La Plata toman nota y se dejan de joder con la interna.

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