Industricidio en cifras: Luis Caputo enfrentó a la UIA con 9 meses de caída y 90 mil despidos

Gráfico del desplome industrial y empresarios en la Conferencia de la UIA junto a Luis Caputo. Gráfico del desplome industrial y empresarios en la Conferencia de la UIA junto a Luis Caputo.

En medio de la 32.ª Conferencia Anual, los empresarios manufactureros cruzaron al ministro de Economía por la severa recesión. La apertura indiscriminada de importaciones y una presión impositiva del 56% amenazan con extinguir a miles de PyMEs argentinas.

La recesión impuesta por el Palacio de Hacienda ya no se puede disimular con discursos optimistas. En la apertura de la 32.ª Conferencia Industrial convocada por la Unión Industrial Argentina (UIA), el ministro de Economía, Luis Caputo, debió rendir cuentas ante un auditorio marcado por la preocupación y los números en rojo.

Las cifras expuestas por el Centro de Estudios de la entidad fabril (CEU) y el INDEC son lapidarias: el sector industrial acumula nueve meses consecutivos de contracción y opera un 11% por debajo de los volúmenes registrados entre 2022 y 2023.

La sangría de puestos de trabajo y el cierre de fábricas

Detrás de la frialdad estadística yace un profundo drama social y laboral. Desde el inicio del programa económico actual, se han evaporado más de 90.000 empleos registrados en las fábricas de todo el territorio nacional.

Actualmente, 11 de las 16 divisiones manufactureras exhiben caídas interanuales de dos dígitos. Esta crisis castiga con extrema crudeza a la metalmecánica, la industria textil, el calzado y los insumos para la construcción. La apertura comercial sin red de contención frente a bienes extranjeros amenaza con convertir a los parques industriales del país en galpones vacíos.

El desesperado reclamo de un “RIGI” para la industria nacional

Frente a las enormes concesiones impositivas otorgadas a las mega corporaciones internacionales mediante el RIGI, los industriales nacionales presentaron su propio “Pacto Fiscal Federal para la Competitividad Industrial”.

La entidad subraya una asimetría insostenible: la presión tributaria efectiva sobre las fábricas argentinas trepa al 56%, ahogando cualquier posibilidad de reinversión. “Sin industria no hay Nación”, recordaron las cúpulas empresariales, contrastando con la narrativa oficial que suele descalificar a los productores criollos tildándolos de ineficientes.

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