El entramado de la industria manufacturera pesada argentina sufre uno de los golpes más devastadores del año. La planta de FATE, radicada en la localidad bonaerense de San Fernando y emblema de la producción nacional de neumáticos, atraviesa una parálisis operativa casi total tras acumular más de seis meses de conflicto laboral ininterrumpido y la desvinculación forzada de 920 operarios calificados.
El conflicto expone la crudeza del programa de desindustrialización acelerada que promueve el Palacio de Hacienda. Por un lado, la compañía argumenta que la combinación de un mercado automotriz deprimido, la caída del recambio de neumáticos por el desplome del poder adquisitivo y el incremento de tarifas de gas y electricidad volvieron inviable el ritmo productivo. A este cuadro se sumó la desregulación arancelaria y la flexibilización de licencias automáticas de importación, permitiendo el ingreso indiscriminado de neumáticos extranjeros a precios subsidiados en origen.
Extorsión patronal y la resistencia obrera
Desde la representación gremial y las asambleas de trabajadores denunciaron que la empresa utilizó la crisis generada por el contexto macroeconómico para avanzar en un vaciamiento sistemático y forzar despidos masivos bajo la figura de retiros voluntarios con liquidaciones devaluadas. Las denuncias presentadas ante la Justicia laboral dan cuenta de aprietes y suspensiones arbitrarias contra los delegados que exigían reactivar los hornos y preservar los puestos de trabajo.
Frente a la inacción de la Secretaría de Trabajo de la Nación, los operarios de FATE y sus familias ratificaron el estado de alerta y movilización permanente, anunciando una marcha federal a la Plaza de Mayo para visibilizar el drama humano detrás de las estadísticas oficiales de desocupación.
Soberanía del caucho o colonia importadora
Para la doctrina justicialista de Info del Plata, una Nación que no fabrica sus propios neumáticos no puede garantizar ni el transporte de su producción agrícola ni la movilidad de sus ciudadanos. La industria del caucho y el neumático representa tecnología aplicada, empleo metalmecánico con salarios dignos de convenio y sustitución virtuosa de importaciones.
Entregar el mercado a la competencia desleal de manufacturas foráneas para exhibir una baja artificial de precios no es libre comercio: es la destrucción deliberada del capital productivo nacional y la condena de miles de familias trabajadoras a la exclusión. La independencia económica exige proteger a la fábrica que produce en la Patria y garantizar que ningún obrero argentino quede desamparado.