Aprendieron español por Messi y Simeone: la increíble historia de dos periodistas de Uzbekistán que siguen a la Selección Argentina

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Periodistas uzbekos llegaron al Mundial por primera vez, cubrieron a su selección y ahora siguen de cerca a la Argentina. Uno aprendió español para entender a Messi y al Cholo Simeone. Una historia de pasión futbolera que cruza fronteras.

La Selección Argentina volvió a demostrar que no es solamente un equipo de fútbol. Es una bandera emocional que cruza continentes, idiomas y culturas. En pleno Mundial 2026, una historia inesperada conmovió al mundo deportivo: dos periodistas de Uzbekistán viajaron miles de kilómetros para cubrir por primera vez una Copa del Mundo y terminaron siguiendo de cerca a la Albiceleste.

Se trata del cronista Adbulbosit Valixonov y el fotógrafo Jakhongir Fayzullaev, quienes llegaron desde Tashkent hasta Estados Unidos después de más de 15 horas de vuelo, un gasto cercano a los 5 mil dólares y una verdadera odisea para conseguir visa y acreditación. Su objetivo inicial era histórico: convertirse en los primeros trabajadores de prensa de Uzbekistán en cubrir un Mundial desde adentro.

Pero la historia tomó otro color. Tras la eliminación de su selección en la fase de grupos, ambos decidieron continuar la cobertura siguiendo los pasos de Argentina, Brasil y España. Para ellos, estar cerca de Lionel Messi, Julián Álvarez y el equipo de Lionel Scaloni no fue una simple tarea periodística: fue cumplir un sueño que nació a miles de kilómetros de Buenos Aires.

El Mundial que cambió sus vidas

Uzbekistán vivió en 2026 una experiencia única: disputar por primera vez una Copa del Mundo. Para Valixonov y Fayzullaev, esa participación tuvo un valor enorme, incluso más allá del resultado deportivo. Su país compartió grupo con Portugal, Colombia y República Democrática del Congo, rivales de jerarquía internacional, y quedó eliminado en la primera ronda.

Lejos de mirar la experiencia como una frustración, los periodistas la asumieron como un punto de partida. Para ellos, haber estado presentes en el debut mundialista de Uzbekistán fue un orgullo nacional y una prueba de que el fútbol también puede abrir puertas impensadas.

La distancia, los trámites y el esfuerzo económico no los frenaron. Viajaron desde Asia Central hasta Norteamérica para contar una historia que, hasta hace pocos años, parecía imposible para su país. En ese recorrido, descubrieron que el Mundial no sólo se juega dentro de la cancha: también se vive en cada tribuna, cada pasillo de prensa y cada encuentro inesperado.

Messi, Simeone y el español aprendido desde Tashkent

El detalle más impactante de esta historia es que Valixonov habla español con una fluidez sorprendente, aunque nunca vivió en un país hispanohablante. Su aprendizaje nació por una razón profundamente futbolera: quería entender a Diego Simeone en sus conferencias de prensa y, más tarde, comprender cada entrevista de Lionel Messi.

Primero fue el Cholo. Después llegó Messi. Finalmente, apareció la Selección Argentina como una pasión completa. Así, desde Uzbekistán, el periodista comenzó a estudiar el idioma para acercarse más al fútbol argentino, a sus protagonistas y a esa manera intensa de vivir cada partido.

Esa decisión revela algo mucho más grande que una anécdota. La Argentina, con sus ídolos, su camiseta y su historia, sigue funcionando como una escuela sentimental para millones de hinchas alrededor del mundo. Donde hay una pelota, muchas veces también aparece una imagen de Messi, una frase de Simeone o un recuerdo de la Scaloneta campeona.

La Albiceleste como fenómeno mundial

Luego de cubrir a Uzbekistán, los periodistas uzbekos tuvieron la oportunidad de trabajar en partidos de gigantes del fútbol mundial. Entre ellos, la Argentina. Para Fayzullaev, fotógrafo, estar cerca de Messi fue una experiencia inolvidable. Desde el campo de juego pudo tomar imágenes del capitán argentino y ver de cerca a una de las figuras más grandes de la historia.

El valor de esa cercanía no se mide solamente en una foto. Para alguien que viajó desde tan lejos, atravesó trámites, gastos y cansancio, ver a Messi en un Mundial representa una recompensa emocional enorme. En sus palabras, todo el esfuerzo valió la pena.

Argentina, mientras tanto, continúa despertando admiración en lugares donde el castellano no es lengua cotidiana y donde la pasión por la celeste y blanca se aprende mirando partidos, entrevistas y gestos. La Selección de Scaloni ya no es sólo patrimonio argentino: también es un símbolo global de ilusión popular.

De Uzbekistán a la Argentina: una pasión sin fronteras

Los periodistas también contaron que en Uzbekistán se asocia a la Argentina con dos ideas muy fuertes: campeones del mundo y pasión futbolera. Esa definición simple explica por qué la Albiceleste sigue ganando simpatía en países lejanos, incluso entre hinchas que nunca pisaron Buenos Aires, Rosario, Córdoba o Mar del Plata.

Ahora, con Argentina camino a enfrentar a Egipto en los octavos de final del Mundial 2026, ambos periodistas planean seguir la cobertura del equipo nacional. La historia empezó con Uzbekistán, siguió con Messi y Simeone, y ahora continúa alrededor de una camiseta que genera devoción en todo el planeta.

En tiempos donde muchas veces se habla del fútbol como negocio, esta historia recuerda otra cosa: la pelota todavía puede unir mundos. Un periodista uzbeko aprendió español para entender al Cholo y a Messi. Un fotógrafo cruzó medio planeta para retratar al capitán argentino. Y la Selección Argentina volvió a confirmar que su impacto ya no entra en una cancha, ni en un país, ni en un idioma.

Porque cuando juega Argentina, no sólo mira el pueblo argentino. También miran miles de fanáticos lejanos que encontraron en la Albiceleste una forma de emoción, identidad y esperanza.

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