El Gobierno de Javier Milei volvió a sacudir su propia estructura con una nueva salida en un área clave. Daniel Tillard dejó la presidencia del Banco Nación y será reemplazado por Darío Wasserman, un dirigente alineado con Karina Milei. El movimiento expone, una vez más, la feroz interna en la Casa Rosada y el avance del poder del círculo más cercano al Presidente.
Tillard, de origen cordobés y con vínculos políticos con Juan Schiaretti y el exjefe de Gabinete Guillermo Francos, quedó fuera del esquema libertario en medio del “reseteo” que Milei aplica sin contemplaciones. La decisión será formalizada por decreto, aunque en el oficialismo admiten que se trata de una definición política más que de gestión.
Desde el Ministerio de Economía intentaron disimular la salida con un comunicado cargado de elogios y números, destacando créditos hipotecarios y supuestos logros. Sin embargo, en los pasillos del poder reconocen que Tillard perdió respaldo cuando Francos fue desplazado y su sector quedó sin peso dentro del Gobierno.
Su reemplazante, Darío Wasserman, no llega por su trayectoria bancaria sino por su cercanía política. Es parte del armado de Karina Milei y esposo de la legisladora porteña Pilar Ramírez, una figura clave del karinismo. Con este cambio, la secretaria general de la Presidencia profundiza su control sobre organismos estratégicos, mientras el Presidente guarda silencio.
La salida de Tillard se suma a una cadena de renuncias y desplazamientos que reflejan un Gobierno cada vez más cerrado, con internas permanentes y decisiones concentradas en pocos nombres. Mientras la economía se deteriora y el Banco Nación debería cumplir un rol central para la producción y el crédito, la prioridad oficial vuelve a ser la disputa de poder y el reparto de cargos.