Familias atrapadas a metros de altura y escenas de terror en plena Semana Santa. Los juegos, en la mira por falta de mantenimiento: “Volaban pedazos de metal”, denunciaron los testigos. ¿Nadie controla nada?
Lo que debía ser una tarde de sol, pochoclos y risas en familia terminó en una pesadilla de metal y altura. El pasado Viernes Santo, con el predio de Tigre desbordado de visitantes, el Parque de la Costa fue escenario de un incidente que pudo haber terminado en tragedia. La atracción “El Desafío”, una de las más imponentes del lugar, sufrió una falla mecánica catastrófica que dejó a decenas de personas colgadas al vacío durante más de 20 minutos.
El pánico se apoderó de grandes y chicos cuando, en medio del ascenso, un estruendo seco paralizó el juego. No fue un simple frenado de seguridad: la cadena principal se cortó, dejando el carro varado en una pendiente inclinada, a merced de la gravedad y los nervios.
“Parecía una película de terror”
La desesperación quedó registrada en los celulares de quienes hacían la fila. Un joven que esperaba su turno grabó el momento y lo subió a sus redes, donde se volvió viral en cuestión de segundos. “Se salió y se partió la cadena, y el carro se frenó en la altura. Volaban pedazos para todos lados. Fue muy shockeante”, relató el testigo, todavía con el susto en el cuerpo.
“Doy fe de que el predio tiene cero mantenimiento. Los juegos están oxidados”, sentenció una vecina de la zona, exponiendo una realidad que muchos visitantes callan por miedo pero que estalló tras este incidente.
El fantasma de la desidia
Mientras los operarios del parque intentaban maniobrar para rescatar a los pasajeros, la angustia desde abajo era total. Madres gritando por sus hijos y gente atrapada que no podía descender por sus propios medios conformaron una postal dramática. Si bien el personal logró finalmente bajar a todos de forma segura, el debate sobre el estado de abandono de las máquinas quedó instalado.
En las redes sociales, la bronca de la gente no se hizo esperar y llovieron las denuncias por incidentes previos que la empresa habría intentado minimizar:
- “A la montaña rusa roja se le habían volado unas ruedas. Parecía la película Destino Final”, aseguró una usuaria.
- “Ya se había roto la misma máquina meses atrás y la gente estuvo media hora parada”, comentó otra visitante indignada.
Un silencio que preocupa
A pesar de la gravedad de lo ocurrido y de las imágenes que recorren el país, el Parque de la Costa no emitió ningún comunicado oficial. La falta de explicaciones sobre por qué se rompió una pieza tan vital como la cadena de tracción genera una incertidumbre total entre quienes planean visitar el predio en los próximos días.
El parque, inaugurado en 1997 como el más grande de Latinoamérica, hoy está bajo la lupa de la opinión pública. La pregunta que recorre las calles de Tigre es una sola: ¿Están esperando que ocurra una muerte para invertir en repuestos y seguridad? Por ahora, la diversión quedó en segundo plano y el miedo le ganó a la adrenalina.