DRAMA EN TUCUMÁN: 66 ESCUELAS CERRADAS Y FAMILIAS VIVIENDO EN CARPAS TRAS EL TEMPORAL

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El paso de la tormenta dejó un escenario de guerra en el interior tucumano. Hay tres víctimas fatales, rutas cortadas por derrumbes y miles de chicos sin clases presenciales. La provincia salió de la alerta, pero el barro sigue tapando los sueños de cientos de vecinos.

Tucumán intenta hoy ponerse de pie tras un temporal feroz que no dio tregua. Lo que comenzó como una lluvia persistente terminó en una tragedia humana y ambiental que mantiene en vilo a la provincia. El saldo es desgarrador: tres vidas perdidas y una infraestructura vial que colapsó ante la furia del agua, dejando a comunidades enteras aisladas.

Escuelas cerradas y educación en emergencia

La situación en el ámbito educativo es crítica. Según los últimos reportes oficiales, 66 establecimientos educativos permanecen cerrados debido a la imposibilidad de transitar por los caminos rurales. De las 96 escuelas afectadas inicialmente, solo 30 lograron reabrir sus puertas.

  • Virtualidad forzada: Cerca del 6% de la matrícula provincial se vio obligada a volcarse a las clases virtuales porque los accesos son hoy trampas de barro.
  • Escuelas como refugios: En las localidades de Las Salinas y El Timbó, los establecimientos educativos cambiaron los guardapolvos por colchones, funcionando como centros de evacuados para 16 grupos familiares que perdieron la estabilidad de sus hogares.

Historias de dolor: Las víctimas del agua

El dato más duro de este temporal es el fallecimiento de tres personas. En San Miguel de Tucumán, el pequeño Lisandro (12 años) perdió la vida electrocutado en la calle Jujuy al 2800, en un accidente que expone la peligrosidad de las redes eléctricas durante las inundaciones.

A pocos kilómetros, la tragedia golpeó a una pareja joven. Solana Albornoz y Mariano Robles fallecieron al quedar atrapados dentro de su vehículo, rodeados por una crecida que no les dio tiempo de escape. Las imágenes de los rescatistas trabajando entre escombros y canales desbordados marcaron las horas más oscuras del fin de semana.

Rutas de barro y familias a la deriva

El panorama en las rutas es complejo. Mientras las grúas trabajan contra reloj, las Rutas 305 y 307 presentan derrumbes y caídas de árboles que dificultan el tránsito, especialmente en las zonas turísticas y de producción.

En Santa Ana, la desesperación se palpa a la vera de la Ruta 332. Allí, familias que tuvieron que abandonar sus casas por el ingreso del agua permanecen en carpas improvisadas, custodiando sus pocas pertenencias mientras cuadrillas de emergencia trabajan con bombas para drenar las zonas anegadas.

¿Qué dice el pronóstico?

Después de registros que superaron los 300 milímetros en cuencas críticas como la del río Medina y el arroyo Matazambi, el Servicio Meteorológico Nacional trajo un alivio temporal: Tucumán salió de la alerta por tormentas por las próximas 72 horas. Sin embargo, con suelos saturados y ríos que todavía bajan con fuerza, la guardia sigue alta.

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