¡OTRO GOLPE AL PUEBLO! EL ASADO YA ES UN LUJO DE OLIGARCAS: LA CARNE SUBIÓ CASI 11% Y EL HAMBRE NO DA TREGUA

Compartir

Mientras Milei vive en su realidad paralela de números fiscales, las familias argentinas se despiden de la mesa digna. En marzo, los cortes populares volaron por las nubes: la picada común subió un 20% y el kilo de asado ya roza los $19.000. ¡El ajuste lo paga el estómago de la gente!

La crueldad del modelo libertario no tiene límites. Mientras desde los despachos oficiales se jactan de una “inflación que baja” —en una ficción que solo ellos compran—, el mostrador de las carnicerías cuenta la verdadera y triste historia. Según el último informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA), en marzo el precio de la carne vacuna pegó un salto del 10,6%, dejando el promedio del kilo en unos prohibitivos $18.564.

Pero lo más doloroso es el ensañamiento con los que menos tienen: la picada común, el último refugio del guiso trabajador, aumentó un escandaloso 20,4% en apenas 30 días.

El asado, prohibido para el trabajador

Bajo la gestión de la Libertad Avanza, el ritual del domingo se convirtió en un recuerdo de la “época dorada” peronista. Hoy, un kilo de asado cuesta $18.617, y cortes como el Lomo ($27.711) o la Colita de Cuadril ($24.049) son directamente piezas de museo para el ciudadano de a pie.

La desregulación salvaje y la mirada puesta únicamente en la exportación están vaciando las heladeras argentinas. En el último año, la carne subió un 68,6%, superando ampliamente cualquier paritaria y dejando el consumo per cápita en niveles históricamente bajos: apenas 47,3 kilos, una cifra que nos retrotrae a las peores crisis de nuestra historia.

Los números de la angustia: ¿Qué fue lo que más subió?

El “ranking del hambre” de marzo muestra cómo los cortes que antes servían para “estirar” la olla son hoy los que más castigan:

  • Picada común: +20,4% (El golpe directo al bolsillo popular)
  • Carnaza común: +17,7%
  • Falda: +13,4%

En las carnicerías de barrio, donde el carnicero ya no sabe qué cara ponerle al vecino, el aumento fue incluso peor que en las grandes cadenas: un 12,2% mensual. El supermercado, ese terreno de las grandes corporaciones, apenas ofrece “ofertas” que siguen siendo inalcanzables para los jubilados que cobran la mínima.

Del asado al pollo: La degradación de la dieta nacional

El ajuste de Milei está obligando a una sustitución forzosa. Hoy, con lo que cuesta un kilo de asado, una familia tiene que comprar casi 4 kilos de pollo ($4.822 el kg) para que todos puedan comer algo de proteína. El pechito de cerdo también se encareció, pero sigue siendo la “opción” ante una carne vacuna que parece reservada para la casta que el Gobierno decía venir a combatir.

Sin políticas, no hay futuro

Desde el sector advierten que no hay milagros a la vista. Con un stock ganadero estancado y una política económica que solo piensa en el mercado externo y el déficit cero, el pueblo queda rehén de los precios internacionales.

“Tenemos las mismas 50 millones de cabezas que hace 50 años”, sentenció Leonardo Rafael, presidente de CAMyA. Pero mientras no haya crédito para el productor y, sobre todo, plata en el bolsillo de los trabajadores, la mesa de los argentinos seguirá siendo la principal víctima de un experimento económico que huele a rancio.

¿Hasta cuándo aguantará el bolsillo? La heladera está vacía, pero la paciencia también tiene un límite.

Compartir
Dejar comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *