Los números del empleo formal vuelven a poner al modelo económico bajo presión mientras empresarios nacionales preparan una protesta frente a la Casa Rosada
El dato atraviesa directamente al entramado productivo argentino. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, la cantidad de empleadores registrados pasó de 512.357 a 481.724. Son 30.633 registros menos, según un análisis de datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
Conviene hacer una precisión importante: el número refleja una reducción de empleadores registrados en el sistema y no permite afirmar automáticamente que cada caso equivale a una empresa que “cerró” físicamente. Aun así, la magnitud de la contracción expone el deterioro sufrido por una parte importante del tejido empresarial durante el período analizado.
COMERCIO, INDUSTRIA Y EMPLEO: LOS NÚMEROS QUE DUELEN
El comercio fue el sector que perdió más empleadores en términos absolutos, con 8.408 menos. Transporte y almacenamiento registró 6.733 menos; actividades inmobiliarias, 4.098; e industria manufacturera, 4.020.
El escenario laboral resulta todavía más preocupante. En las unidades productivas relevadas hubo 411.613 trabajadores registrados menos, una caída del 4,18%. La industria manufacturera perdió 97.312 puestos y la construcción, 80.399.
Cuando se incorporan los trabajadores registrados de casas particulares, el estudio calcula una reducción de 441.746 empleos privados registrados entre noviembre de 2023 y mayo de 2026.
En medio de esos datos, sectores PyME convocaron a concentrarse el jueves 20 de agosto a las 9 en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, bajo la consigna “Las pymes también son argentinas”.
El conflicto vuelve a colocar una pregunta incómoda en el centro del debate económico: ¿qué ocurre con un país si el equilibrio de las cuentas públicas convive con pérdida de empleadores y puestos de trabajo registrados?
Para cientos de miles de familias, esa discusión no ocurre en una planilla de Excel. Se expresa en un comercio que achica personal, una fábrica que reduce turnos, una construcción que se detiene o un trabajador que queda afuera del sistema formal.
Los números fiscales pueden ordenar un Estado. Pero sin producción y trabajo, ningún modelo económico puede desentenderse de lo que ocurre en la calle.