Mientras el pueblo no llega a fin de mes, el “León” se encerró con sus ministros para “empoderar” al Jefe de Gabinete, acorralado por la Justicia por su lujoso departamento de Caballito. Festejos VIP, cinismo y una gestión que se cae a pedazos.
En un país quebrado por el ajuste más salvaje de la historia, la Casa Rosada parece una burbuja de privilegios y complicidades. Este lunes, en el Salón Eva Perón —nombre que les queda gigante a los actuales ocupantes—, Javier Milei encabezó una reunión de Gabinete que tuvo más olor a “pacto de silencio” que a gestión pública. El objetivo fue claro: bancar a como dé lugar a Manuel Adorni, el hoy Jefe de Gabinete que está contra las cuerdas por el presunto enriquecimiento ilícito que rodea la compra de su fastuosa vivienda.
El “Operativo Blindaje” para el vocero de la casta
Con el agua al cuello por la causa $Libra y la investigación sobre el departamento de casi 200 metros cuadrados en Caballito, Adorni recibió el “mimo” presidencial. En un gesto que muchos leyeron como una provocación a la sociedad, Milei ordenó a todos sus ministros que “centralicen las demandas” en el cuestionado funcionario. Traducción: impunidad total y empoderamiento para quien hoy debe explicarle a la Justicia cómo compró una propiedad de 200 mil dólares mientras el resto de los argentinos apenas puede pagar el alquiler.
Lo más escandaloso es que, mientras el fiscal Gerardo Pollicita citaba como testigo al ex futbolista Hugo Morales para descular la oscura trama de la venta del inmueble, el Gobierno se dedicaba a las “sociales”.
Cumpleaños VIP y sonrisas para la foto
No faltó el cinismo. En medio de una crisis social sin precedentes, el mandatario se tomó el tiempo para celebrar los cumpleaños de Diego Santilli (Interior) y Sandra Pettovello (la ministra del “hambre” de Capital Humano). Hubo saludos, risas y una “unidad” forzada para intentar tapar el sol con las manos.
Tras poco más de una hora de “bajada de línea” —donde exigió recuperar una agenda de gestión que no existe—, Milei huyó hacia la Quinta de Olivos a las 13:27, dejando el boliche a cargo de su protegido Adorni.
La sombra de la corrupción que no se borra
El miércoles será un día clave: la escribana Adriana Nechevenko deberá declarar ante el juez Ariel Lijo por la operatoria sospechosa del departamento. En los pasillos de Balcarce 50 repiten como un mantra que “no hay nada que esconder”, pero el nerviosismo es total.
¿Hasta cuándo va a aguantar el blindaje? Con una interna que carcome los cimientos de La Libertad Avanza y el fantasma de la corrupción golpeando la puerta del despacho de Adorni, el Gobierno intenta simular una normalidad que no tiene.
Asistencia perfecta en la Rosada: estuvieron todos, desde el “mago de las finanzas” Luis Caputo, pasando por el polémico Santiago Caputo, hasta la jefa de bloque Patricia Bullrich. Todos alineados para defender a un funcionario que, cada día que pasa, tiene más que explicar y menos que informar.
Mientras ellos festejan con torta en el Salón Eva Perón, la Argentina real sigue esperando una respuesta que no sea más ajuste o más causas judiciales. ¡La casta está de fiesta en la Rosada!