El menor ingresó al Hospital de Niños Zona Norte con un cuadro de alteración extrema. La progenitora denunció que su ex pareja le habría suministrado la droga para “hacerlo dormir”.
Un caso escalofriante sacude a la ciudad de Rosario y pone de manifiesto, una vez más, la vulnerabilidad extrema de los más pequeños frente a entornos familiares signados por las adicciones. Un niño de apenas dos años permanece internado en el Hospital de Niños Zona Norte tras confirmarse, mediante análisis de laboratorio, que tenía cocaína en sangre.
El episodio comenzó a gestarse el pasado fin de semana, cuando el menor quedó bajo el cuidado de su padre. Lo que debía ser una visita de rutina terminó en una pesadilla para Luciana, la madre de 21 años, quien denunció una serie de irregularidades desde el momento en que el hombre debía reintegrar al pequeño.
Un regreso alarmante
Tras varias evasivas y un retraso de más de 24 horas en la entrega del menor, el padre lo devolvió el domingo por la noche. El estado del niño era, según el relato de la familia materna, “irreconocible”.
“Me lo trajo sin ropa, solo con el pañal, y parecía recién bañado porque estaba frío. Estaba apagado, perdido y agresivo”, relató la madre ante los medios en la puerta del nosocomio.
Ante el temor inicial de un posible abuso físico debido a la crisis de llanto y el rechazo del niño a ser tocado, la familia se dirigió de urgencia al centro asistencial. Si bien los médicos descartaron signos de violencia física o abuso sexual, los exámenes de orina revelaron la brutal realidad: presencia de estupefacientes en el organismo.
La confesión que estremece
De acuerdo al testimonio de la madre y la tía del menor, el propio progenitor habría admitido de forma indirecta la maniobra. Según trascendió, el hombre manifestó que el niño “no lo dejaba dormir”, lo que refuerza la hipótesis de que le habría suministrado la sustancia con el fin de sedarlo. Para intentar contrarrestar los efectos de la droga o la excitación psicomotriz del menor, también lo habría bañado con agua fría antes de entregarlo.
Estado judicial y médico
Actualmente, el pequeño se encuentra en la sala de observación, mostrando una leve mejoría, aunque bajo estricto monitoreo profesional. Por su parte, la familia aguarda la intervención de la Comisaría 9° y de los organismos de protección de niñez para formalizar las denuncias penales.
Este hecho se suma a una preocupante tendencia de ingresos hospitalarios de menores con cuadros de intoxicación por sustancias ilegales en la región, un flagelo que exige una intervención urgente de la Justicia para determinar las responsabilidades parentales y garantizar la seguridad del niño.