La casta empresarial y los diputados de Milei, furiosos porque la Justicia frenó el hachazo a los derechos de los trabajadores. Entre denuncias y operaciones, las Pymes “blue” y el Movimiento Antibloqueos intentan disciplinar a un magistrado que no se arrodilló ante el Congreso del ajuste.
No lo pueden soportar. Acostumbrados a llevarse todo puesto con el manual de la crueldad bajo el brazo, el gobierno de La Libertad Avanza y sus satélites empresariales acaban de recibir un cachetazo de realidad jurídica que los dejó pedaleando en el aire. El juez Raúl Ojeda, en un acto de cordura constitucional, dictó una medida cautelar que mantiene congelada la reforma laboral negrera que pretendían imponer para terminar de rifar la dignidad del pueblo trabajador.
Pero claro, en la Argentina del “vale todo”, defender la ley es mala palabra. Inmediatamente, la maquinaria de persecución se puso en marcha: el Movimiento Empresarial Antibloqueos —ese brazo armado de las patronales que sueñan con obreros sin derechos— denunció penalmente al magistrado acusándolo de “abuso de poder”.
¿Incertidumbre o justicia social?
La diputada oficialista Verónica Razzini, quien parece haber olvidado sus épocas de “neutralidad” para convertirse en la abanderada del garrote contra los sindicatos, salió con los tapones de punta. “Todo se ve frustrado por una sola persona”, bramó la legisladora, ninguneando la división de poderes y pretendiendo que una ley, por más que haya pasado por un Congreso plagado de presiones y valijas, sea superior a la Constitución Nacional.
“Raúl Ojeda está muy involucrado con la cuestión sindical. Es un juez que ha cobrado honorarios de sindicatos”, disparó Razzini sin ponerse roja, instalando una vez más el relato de la “mafia sindical” para intentar tapar el sol con las manos: el hambre que está generando su gobierno.
81 artículos de pura crueldad en el freezer
Lo que realmente les duele es que son 81 artículos clave los que están inactivos. Artículos que buscaban facilitar despidos, precarizar la contratación y dejar a las Pymes a merced de un mercado interno destruido por la recesión de Milei y Caputo.
Mienten descaradamente cuando dicen que la reforma es para “ayudar a las Pymes”. La realidad es que las pequeñas empresas se están fundiendo porque la gente no tiene un peso en el bolsillo, no porque no puedan echar gente gratis. Pero el relato amarillo prefiere apuntar contra un juez que, según ellos, “rompe las reglas de juego”.
El “Reality Show” del ajuste
Mientras el país se desangra con una construcción que no repunta hace dos años y economías regionales que solo ven “repunte” en los gráficos de Excel del Ministerio de Economía, el oficialismo sigue jugando a la política del espectáculo. La propia Razzini admitió que la gestión parece un “reality show”, pero se olvidó de mencionar que el premio para los argentinos es la pobreza extrema.
La denuncia contra el juez Ojeda no es más que un intento de disciplinamiento mafioso hacia todo aquel que se atreva a ponerle un freno a la entrega de los derechos conquistados con sangre, sudor y lágrimas por el movimiento obrero organizado.