Mientras los “libertarios” brindan con champagne en Olivos, cinco millones de argentinos sufren un calvario diario. Un informe de la UBA revela la crueldad del ajuste: desaparecieron casi 3.000 colectivos de las calles y el boleto se disparó un 1.200%. ¿Quieren que volvamos a la carreta?
La motosierra no corta la casta, corta los cables de frenos de los colectivos y los bolsillos de los trabajadores. El modelo de crueldad absoluta que comanda el Gobierno Nacional ha convertido el viaje al trabajo en una odisea digna del tercer mundo. Según un durísimo informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el sistema de transporte en el AMBA no está en crisis: está siendo desguazado por diseño.
Cifras que duelen: Menos unidades, más miseria
El cinismo oficial se choca de frente con la realidad de las paradas. En noviembre de 2019, bajo un modelo que —con sus fallas— garantizaba la movilidad popular, circulaban 19.348 unidades. Hoy, tras el hachazo de subsidios y la desidia estatal, apenas quedan 16.989.
¡Casi 3.000 colectivos menos! Mientras vos esperás una hora bajo la lluvia, ellos te dicen que “no hay plata”, pero le regalan beneficios fiscales a los grupos concentrados de poder.
El “tarifazo” asesino: 1.200% de aumento
No es inflación, es un saqueo organizado. El boleto mínimo escaló un 1.220%, una cifra que humilla cualquier paritaria y deja a miles de familias eligiendo entre cargar la SUBE o comprar un kilo de pan. Para el especialista Rafael Skiadaressis, el panorama es terminal: las empresas, ahogadas por una deuda del Estado que ya llega a los $80.000 millones, dejaron de renovar unidades.
¿El resultado? Colectivos viejos, rotos y peligrosos. El “experimento libertario” está transformando al transporte público en un servicio para pocos, condenando al resto a la exclusión total.
El abandono de los más humildes
La maldad administrativa no tiene límites:
- Adiós al Boleto Integrado: Nación cortó el beneficio para los recorridos bonaerenses, castigando doblemente a quienes viven en el conurbano profundo.
- Deuda con los abuelos: El subsidio para jubilados tiene atrasos de hasta seis meses. ¡Se meten con los más vulnerables!
- El fantasma de los $1.900: Si el Gobierno termina de soltar la mano, el boleto técnico treparía a casi dos mil pesos. Un golpe de gracia para el consumo popular.
Violencia y hacinamiento: El campo de batalla cotidiano
Las imágenes en las terminales de Constitución, Retiro y Once son desgarradoras. Unidades saturadas, gente colgada de los estribos y episodios de violencia que son el fruto de la desesperación. Un sistema que debería ordenar la ciudad hoy solo genera angustia.
Mientras el Gobierno festeja el “equilibrio fiscal” sobre el hambre y el cansancio de la gente, el pueblo trabajador sigue poniendo el cuerpo. ¿Hasta cuándo van a seguir tirando de la cuerda? La paciencia tiene un límite, y el derecho a moverse no es un lujo de “mercado”, es una necesidad básica que este gobierno decidió pisotear.