Los ingresos necesarios para no caer en la pobreza crecieron por encima de la inflación oficial. El Gobierno ahoga a las familias porteñas: hoy se necesitan casi 2 millones y medio de pesos para sobrevivir con dignidad en CABA. ¿Qué trabajador gana eso?
La histórica clase media argentina, símbolo del orgullo nacional y construida sobre el pilar del ascenso social peronista, está siendo empujada al abismo. En la Ciudad de Buenos Aires, el distrito más rico del país, llegar a fin de mes se ha vuelto un privilegio exclusivo para unos pocos. Según los últimos datos oficiales, mantener el estatus de clase media se ha convertido en una auténtica odisea frente a las políticas de ajuste salvaje, recesión y licuación de ingresos que impulsa el gobierno actual.
El tejido social se rompe y los números del propio Estado lo confirman: hoy estamos ante una verdadera emergencia social.
La cifra del espanto: ¿Cuánto cuesta vivir con dignidad?
El informe de mayo de 2026 publicado por el IDECBA (Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad) es un cachetazo a la realidad cotidiana de los trabajadores. Para que una familia tipo porteña —una pareja de 35 años con dos hijos, y que además ya sea propietaria de su vivienda— logre rasguñar el umbral de la “clase media”, debe tener ingresos mínimos de $2.450.045.
El dato más escandaloso que desnuda el fracaso del relato económico oficial: mientras el Gobierno celebra por televisión una supuesta “desaceleración” de los precios, la canasta para la clase media aumentó un 2,7% en apenas un mes, superando con creces la ya dolorosa inflación local del 2,1%. En la calle, la vida sube por ascensor y los salarios ni siquiera encuentran la escalera. En términos interanuales, el salto de esta canasta es de un brutal 31,6%.
El abismo de la pirámide social
Los números oficiales marcan una radiografía del dolor. Una familia cae del mapa con una facilidad aterradora si sus ingresos sufren el menor recorte o si pierden una changa. Así quedó la dolorosa escala social en la Ciudad de Buenos Aires:
- Indigencia absoluta: Hogares con ingresos menores a $844.145. (El hambre real, familias que no cubren ni la alimentación básica).
- Pobreza (no indigentes): Ingresos entre $844.145 y $1.549.224.
- Sectores vulnerables (al borde del precipicio): Ingresos de $1.549.224 a $1.960.035.
- Sector medio frágil (con un pie en la pobreza): Ingresos de $1.960.035 a $2.450.044.
- Clase media (el nuevo privilegio): Ingresos de $2.450.044 a $7.840.142.
Para pertenecer al “sector acomodado”, la barrera salta por encima de los 7,8 millones de pesos mensuales. Una polarización social alarmante que concentra la riqueza arriba y distribuye miseria abajo.
Ni los jóvenes ni los jubilados se salvan del ajuste
El modelo de exclusión no perdona a nadie. El sueño de la independencia para la juventud trabajadora está directamente cancelado. Un hogar unipersonal (un joven de 25 años que sea dueño de su casa) necesita hoy la escalofriante suma de $1.274.518 solo para ser clase media. En apenas doce meses, a este mismo joven le exigieron generar 300 mil pesos extra de la nada, pasando de los $968.851 de mayo de 2025 a la cifra actual. Peor aún: si ese mismo joven alquila, necesita como mínimo $1.814.029.
Por otro lado, nuestros jubilados, después de haber aportado al país toda su vida, viven su propio calvario. Una pareja de adultos mayores requiere al menos $1.437.283 mensuales para mantener su nivel de vida. Una burla directa a nuestros abuelos, que mes a mes ven cómo sus haberes son triturados por la motosierra insensible del oficialismo.
La cruda realidad
El diagnóstico es indiscutible y los números no mienten. Los requisitos para acceder y mantenerse en la clase media en CABA crecen a una velocidad mucho mayor que los salarios. Este fenómeno de empobrecimiento masivo no es un accidente, ni una “tormenta pasajera”: es la consecuencia planificada de un modelo económico que asfixia el mercado interno, castiga el bolsillo del laburante y transforma un derecho básico humano —el de vivir dignamente— en un lujo inalcanzable.