Trenes en crisis: Villarruel recibió al “Pollo” Sobrero y crece la alarma por el abandono ferroviario de Milei

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La crisis ferroviaria volvió a encender todas las alarmas en la Argentina. En una reunión inesperada, la vicepresidenta Victoria Villarruel recibió en el Senado a Rubén “Pollo” Sobrero, dirigente de la Unión Ferroviaria y referente de la izquierda, quien llevó informes técnicos, fotografías y una advertencia contundente: el estado de los trenes es cada vez más grave y el riesgo de accidentes preocupa a trabajadores y usuarios.

El encuentro generó fuerte impacto político porque volvió a mostrar una distancia entre Villarruel y el gobierno de Javier Milei. Mientras la Casa Rosada sostiene el ajuste sobre áreas sensibles del Estado, la titular del Senado escuchó durante dos horas los reclamos por la falta de inversión, el deterioro de la red ferroviaria y la necesidad urgente de obras para evitar una tragedia.

Desde el entorno de la vicepresidenta señalaron que “las diferencias ideológicas no están por encima de los intereses del país”. La frase cayó como un mensaje directo en medio de la interna oficialista y abrió un nuevo capítulo en la discusión sobre el transporte público, un servicio esencial para millones de trabajadores que viajan todos los días.

“Podemos chocar en cualquier momento”

Sobrero fue terminante al describir la situación. Según el sindicalista, el sistema ferroviario está colapsado y el Gobierno no ejecutó las inversiones necesarias, pese a haber declarado la emergencia ferroviaria. Para el dirigente, esa medida quedó reducida a un anuncio vacío, mientras los problemas reales siguen acumulándose en las vías, los talleres y las formaciones.

“El riesgo de chocar es cada vez más grande”, advirtió Sobrero tras la reunión. También apuntó directamente contra Javier Milei y sostuvo que, si ocurre un accidente, la responsabilidad política será del Gobierno nacional por no haber actuado a tiempo.

La denuncia no se limita a una discusión gremial. De acuerdo con los informes presentados por la Unión Ferroviaria, durante el primer cuatrimestre del año se registraron más de cien descarrilamientos en el Tren Sarmiento. Además, una auditoría de la Auditoría General de la Nación marcó un fuerte aumento de accidentes desde 2023 y un crecimiento alarmante de descarrilamientos en el tren San Martín.

El cuadro es grave. Faltan repuestos, se desarman unidades para sostener otras en funcionamiento y los trabajadores advierten que no pueden garantizar plenamente la seguridad del servicio. Para miles de pasajeros, el tren dejó de ser solo un medio de transporte barato y necesario: hoy también se transformó en una preocupación cotidiana.

El Senado entra en escena ante el ajuste ferroviario

Antes de reunirse con Villarruel, Sobrero también mantuvo un encuentro con senadores del interbloque peronista, encabezado por José Mayans. Allí estuvieron Eduardo “Wado” de Pedro, Jorge Capitanich y otros legisladores que cuestionaron el abandono del Gobierno nacional en el sistema ferroviario.

Desde el peronismo denunciaron un proceso de desfinanciamiento, vaciamiento de talleres y reducción de personal. También advirtieron que detrás del deterioro del servicio podría avanzar una estrategia privatizadora, en línea con la mirada del oficialismo sobre las empresas públicas y el rol del Estado.

Los senadores expresaron su compromiso con un transporte público de calidad y rechazaron cualquier intento de entrega o ajuste sobre un sistema que conecta trabajadores, estudiantes, familias y economías regionales. En un país golpeado por la crisis social, el tren sigue siendo una herramienta clave para la vida diaria de millones de argentinos.

Sobrero pidió que el Congreso intervenga y que se liberen los fondos previstos para obras de seguridad. El objetivo, según explicó, es evitar una nueva tragedia como la de Once, que dejó 51 muertos y más de 700 heridos en 2012. La comparación golpea fuerte porque vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: cuánto tiempo puede resistir un sistema ferroviario sin inversión suficiente.

Señales, repuestos y miedo en las vías

Uno de los puntos más delicados planteados por el gremio es el estado del sistema de señales. Se trata de una pieza central para la seguridad ferroviaria, ya que regula la circulación, el frenado automático y la distancia entre formaciones.

Sobrero calificó la situación como “muy grave” y aseguró que los trabajadores no pueden garantizar la seguridad del transporte ferroviario en las condiciones actuales. La frase expone una realidad que el Gobierno intenta minimizar, pero que preocupa cada vez más dentro y fuera del sistema.

La falta de inversión no solo afecta a los empleados ferroviarios. También golpea directamente a los usuarios, que sufren demoras, cancelaciones, servicios reducidos y el temor de viajar en un sistema cada vez más deteriorado. En el medio, el ajuste libertario vuelve a mostrar su cara más dura: cuando el Estado se retira, el costo lo pagan los trabajadores y la gente común.

Tras las denuncias públicas, la empresa a cargo del Ferrocarril Sarmiento informó que el servicio será interrumpido durante cuatro días de julio para realizar obras de urgencia. Para Sobrero, la medida es auspiciosa, pero insuficiente. Según remarcó, se trata apenas del comienzo de una respuesta que debería ser mucho más amplia.

La reunión entre Victoria Villarruel y el “Pollo” Sobrero dejó una postal política inesperada, pero también una advertencia de fondo. La crisis ferroviaria ya no puede ocultarse detrás de discursos de ajuste, eficiencia o motosierra. Hay millones de argentinos arriba de esos trenes todos los días, y el Estado tiene la obligación de garantizar que lleguen vivos a destino.

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