Despidos en Expreso Brío: 60 familias quedaron en la calle en Rosario y ya son 200 en todo el país

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Los despidos en Expreso Brío encendieron una nueva alarma social en Rosario y en distintas zonas del país. La empresa logística echó a 60 trabajadores en su sede central y, según denunciaron los propios empleados, ya acumula cerca de 200 cesantías a nivel nacional. En medio de la crisis económica, el ajuste vuelve a golpear de lleno sobre las familias trabajadoras.

La situación laboral en Argentina vuelve a mostrar una postal dramática. Expreso Brío, una empresa logística con más de 20 años de trayectoria, una flota de más de 200 vehículos y presencia nacional, despidió a 60 trabajadores en Rosario y profundizó un conflicto que ya venía creciendo en distintas provincias.

Los empleados afectados se manifestaron frente a la sede rosarina del Ministerio de Trabajo para reclamar respuestas urgentes. Denuncian despidos sin causa, salarios atrasados, falta de pago del aguinaldo y una posible maniobra de vaciamiento empresarial.

En un país donde cada despido golpea a una familia entera, el caso de Expreso Brío vuelve a exponer el costado más brutal del actual modelo económico: empresas que recortan, trabajadores abandonados y un Estado nacional que mira desde lejos mientras el empleo registrado se desmorona.

Un portón cerrado y decenas de trabajadores afuera

El conflicto estalló cuando los empleados llegaron a trabajar y se encontraron con el portón cerrado. Según relataron los propios despedidos, un representante de la compañía apareció en el lugar para informar quiénes podían ingresar y quiénes quedaban afuera.

La escena fue desesperante. Entre los trabajadores desvinculados había personas con 10, 15 y hasta 20 años de antigüedad. Muchos de ellos sostuvieron durante años la actividad de una empresa que hoy, en plena crisis, decidió dejarlos sin empleo y sin explicaciones claras.

Uno de los empleados afectados, Matías Peluzzo, explicó que la situación no comenzó de un día para el otro. Según su testimonio, la empresa ya venía reduciendo operaciones en distintas provincias y cerrando sedes en lugares como Mar del Plata, San Juan, Mendoza, Santa Fe y Rafaela.

La crisis también habría alcanzado a las sucursales de Córdoba y Buenos Aires, donde los recortes de personal habrían llegado a niveles muy importantes. Ahora, el golpe más fuerte se sintió en Rosario, sede central de la compañía.

Denuncian 200 despidos y sueldos impagos

Los trabajadores aseguran que los despidos en Expreso Brío ya suman alrededor de 200 en todo el país. La cifra genera preocupación porque la empresa informa públicamente que cuenta con un plantel cercano a los 400 empleados, una red de 20 sucursales y una importante estructura logística nacional.

La denuncia no se limita a las cesantías. Los despedidos también afirman que la compañía mantiene deudas salariales correspondientes a mayo y junio, además de bonos y el aguinaldo. Para muchas familias, eso significa quedarse sin trabajo y, al mismo tiempo, sin cobrar lo que ya habían trabajado.

El reclamo apunta directamente a la falta de respuestas de la conducción empresaria. Los empleados sostienen que no hubo una explicación clara durante meses y que solo recibieron telegramas de despido sin causa.

En ese contexto, los trabajadores advierten que existe una promesa de pago, pero expresan serias dudas sobre su cumplimiento. La incertidumbre crece porque, mientras las familias esperan cobrar, las cuentas no se detienen y la angustia avanza.

La sombra del vaciamiento

La hipótesis más grave planteada por los empleados es la de un posible vaciamiento. Según los testimonios, en algún momento se habló de la llegada de una nueva empresa que se haría cargo de la operación, pero nadie se presentó formalmente ni brindó precisiones.

Para los despedidos, esa falta de información alimenta la sospecha de que la compañía habría ganado tiempo mientras reducía su estructura y acumulaba deudas laborales. La sensación entre los trabajadores es que fueron empujados a una crisis sin aviso, sin diálogo y sin garantías.

El caso se suma a una lista cada vez más extensa de conflictos laborales en la Argentina. En distintos sectores, los despidos, suspensiones, cierres y atrasos salariales se repiten como consecuencia de una economía que castiga el consumo, frena la producción y debilita el mercado interno.

Mientras el Gobierno nacional insiste con su plan de ajuste, la realidad en la calle muestra otra cosa: trabajadores que pierden su empleo, familias que no saben cómo llegar a fin de mes y empresas que reducen personal en medio de una caída general de la actividad.

Otra señal de alarma para el empleo argentino

Los despidos en Expreso Brío no son un hecho aislado. Forman parte de un clima social cada vez más tenso, donde el empleo privado también empieza a sentir con fuerza el impacto de la recesión.

La logística depende del movimiento comercial, del consumo, de la producción y de la circulación de mercadería. Cuando esos motores se apagan, el primer golpe lo reciben los trabajadores. Por eso, el caso de Rosario funciona como una advertencia para todo el país.

Detrás de cada telegrama hay una historia. Hay alquileres, alimentos, medicamentos, deudas, hijos y familias enteras que dependen de un salario. La frialdad de los números no alcanza para explicar el drama humano que se abre cuando una empresa deja a decenas de personas en la calle.

En Rosario, los trabajadores despedidos exigen respuestas, el pago de lo adeudado y una intervención que garantice sus derechos. La pregunta que queda flotando es incómoda pero necesaria: ¿cuántos conflictos más deberán estallar para que el Gobierno entienda que el ajuste no es una estadística, sino una emergencia social?

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