Una mujer fue condenada en Tucumán por atacar violentamente a un vecino de 64 años con un arma blanca dentro de una vivienda de San Miguel de Tucumán. La agresión dejó a la víctima con heridas graves, una fractura expuesta y más de un mes sin poder realizar sus actividades habituales.
El hecho ocurrió el 7 de junio, cerca de las 23:45, en una casa ubicada en pasaje Baclini al 1800. Según la investigación, la acusada ingresó al domicilio acompañada por otro hombre que todavía es buscado por la Policía.
La mujer, identificada como Cinthia Vanessa Paz, alias “Pequi”, admitió su responsabilidad en el ataque y aceptó un acuerdo judicial. Por ese motivo, fue condenada a tres años de prisión de ejecución condicional por el delito de lesiones graves.
Una condena que genera bronca: atacó con violencia, pero seguirá en libertad
La víctima sufrió una fractura expuesta en el codo derecho y múltiples heridas en la cabeza y en los brazos. El nivel de violencia del ataque fue tal que el hombre quedó imposibilitado de realizar sus tareas cotidianas durante más de un mes.
A pesar de la gravedad del hecho, la condena no será de cumplimiento efectivo. Esto significa que la agresora no irá a la cárcel, salvo que incumpla las reglas de conducta impuestas por la Justicia.
Entre las restricciones fijadas, la mujer tiene prohibido acercarse o mantener cualquier tipo de contacto con la víctima durante el período establecido por la sentencia.
El caso vuelve a dejar en evidencia una discusión que atraviesa a miles de familias argentinas: qué respuesta da el sistema judicial cuando una persona trabajadora o jubilada queda expuesta a hechos de violencia extrema dentro de su propio barrio.
El cómplice sigue prófugo y la víctima espera respuestas
La investigación determinó que la mujer no habría actuado sola. De acuerdo con la acusación, ingresó al domicilio acompañada por un cómplice cuya identidad todavía no fue establecida.
La Policía continúa trabajando para encontrar al segundo sospechoso, mientras el vecino agredido intenta recuperarse de las lesiones físicas y del impacto emocional que dejó el ataque.
La condena fue acordada entre el Ministerio Público Fiscal, la imputada y su defensa, con la conformidad de la víctima. Durante la audiencia, la acusada reconoció expresamente su participación en el hecho, lo que permitió cerrar el proceso con una sentencia abreviada.
Sin embargo, para muchos vecinos, la pregunta sigue abierta: cómo puede una persona entrar a una casa, atacar con un arma blanca, provocar heridas graves y aun así evitar la cárcel.
En un país golpeado por la inseguridad, la violencia cotidiana y la sensación de abandono, este tipo de fallos alimenta la indignación social. La víctima sobrevivió, pero el miedo quedó instalado en el barrio.