El Gobierno intenta recuperar la iniciativa política con una reforma del Banco Central, la eliminación de las PASO y nuevos recortes de subsidios. Sin embargo, los proyectos no avanzan, los gobernadores desconfían y el Congreso permanece prácticamente paralizado mientras millones de argentinos enfrentan una emergencia económica cada vez más profunda.
Javier Milei busca imponer nuevamente la agenda del Gobierno, pero sus principales proyectos chocan contra la falta de acuerdos, las internas del oficialismo y la resistencia de sectores provinciales. Mientras la Casa Rosada concentra sus esfuerzos en reformas vinculadas con el poder político y financiero, la realidad cotidiana de los argentinos continúa marcada por la caída del consumo, los tarifazos y la pérdida del poder adquisitivo.
El Presidente reunió a diputados y senadores de La Libertad Avanza para presentar los lineamientos de una futura reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. No obstante, la iniciativa todavía no fue formalizada ni enviada al Congreso, por lo que los legisladores únicamente recibieron explicaciones generales sobre un proyecto que permanece en elaboración.
La propuesta estaría siendo preparada por el ministro de Economía, Luis Caputo, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y Federico Sturzenegger. Desde el oficialismo sostienen que el objetivo será garantizar una mayor autonomía de la entidad, aunque la oposición observa con desconfianza una reforma impulsada por un Gobierno que anteriormente prometía eliminar directamente el organismo monetario.
EL PODER POLÍTICO POR ENCIMA DE LA EMERGENCIA SOCIAL
La prioridad de la Casa Rosada no parece estar centrada en recuperar salarios, sostener las pequeñas empresas o garantizar el acceso a los alimentos. Por el contrario, el núcleo de la estrategia oficial pasa por modificar las reglas electorales, avanzar sobre los subsidios y fortalecer las herramientas institucionales necesarias para sostener el proyecto libertario.
Dentro de esa agenda, la reforma electoral ocupa el primer lugar. Milei pretende eliminar o suspender las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, conocidas como PASO. La medida forma parte de un esquema político destinado a facilitar el armado electoral del oficialismo y ordenar anticipadamente una estrategia de reelección.
Karina Milei habría transmitido a los legisladores un orden concreto de prioridades: terminar con las PASO, impulsar una segunda etapa del régimen denominado Inocencia Fiscal y reducir los beneficios tarifarios correspondientes a las zonas frías. El problema es que ninguna de estas iniciativas cuenta por ahora con los votos asegurados.
Los gobernadores tampoco presentan una posición unificada. Algunos mandatarios aliados manifestaron reparos frente a la eliminación definitiva de las primarias, mientras otros reclamaron un consenso más amplio antes de modificar una ley electoral que afecta a todo el país.
EL RECORTE DE LAS ZONAS FRÍAS GENERA RESISTENCIA
Otro de los proyectos que enfrenta dificultades es la reducción de los subsidios al consumo de gas en las zonas frías. La propuesta perjudicaría a familias de distintas provincias que necesitan utilizar una mayor cantidad de energía durante los meses de invierno.
La resistencia de los gobernadores no responde únicamente a una discusión técnica. En numerosos territorios, quitar o reducir el beneficio podría significar nuevas facturas impagables para trabajadores, jubilados y pequeños comerciantes que ya destinan una parte creciente de sus ingresos al pago de los servicios públicos.
El oficialismo intenta negociar apoyos mediante acuerdos relacionados con otros sectores energéticos. Sin embargo, las compensaciones ofrecidas no alcanzarían para neutralizar el costo político que tendría acompañar un nuevo ajuste sobre los hogares.
Mientras se discuten estas medidas, el Gobierno no presenta una agenda concreta para enfrentar la caída del consumo ni la crisis productiva. Las prioridades vuelven a mostrar una preocupante distancia entre los despachos de la Casa Rosada y la realidad de millones de argentinos.
UN CONGRESO PARALIZADO Y SIN RESPUESTAS
La actividad parlamentaria continúa reducida. Varios proyectos permanecen demorados y existen dudas sobre la posibilidad de alcanzar el quórum necesario para algunas sesiones. Las internas libertarias, las negociaciones inconclusas y la falta de consensos profundizan el escenario de parálisis.
Entre las iniciativas pendientes aparece el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cuyo articulado sufrió recortes y modificaciones. También se esperan designaciones judiciales y una nueva versión de Inocencia Fiscal, que todavía no ingresó formalmente al Congreso.
La supuesta recuperación de la iniciativa política anunciada por el Gobierno todavía no se refleja en resultados concretos. El oficialismo multiplica reuniones, fotografías y discursos, pero continúa sin transformar sus anuncios en leyes.
En ese escenario, Milei intenta exhibir autoridad frente a sus propios legisladores. Sin embargo, la necesidad permanente de ordenar a los bloques libertarios revela las dificultades internas de un espacio que no logra construir mayorías estables.
EL MUNDIAL ECLIPSA UNA AGENDA ALEJADA DE LA GENTE
La definición del Mundial concentra por estas horas gran parte de la atención pública. El entusiasmo generado por la Selección Argentina desplaza momentáneamente una agenda política que no consigue despertar interés fuera de los sectores de poder.
El fenómeno deportivo puede otorgarle al Gobierno una pausa comunicacional, pero no resuelve los problemas estructurales. Cuando termine la competencia, seguirán presentes las tarifas elevadas, los salarios deteriorados, el cierre de comercios y la incertidumbre de las familias.
La Argentina necesita una agenda de producción, trabajo y justicia social. En cambio, el Ejecutivo concentra sus energías en cambiar reglas electorales, reformar organismos financieros y recortar beneficios.
El peronismo doctrinario sostiene que la economía debe estar al servicio del pueblo y no el pueblo sometido a los intereses del poder económico. Sin una comunidad organizada, sin industria nacional y sin salarios dignos, ninguna reforma institucional podrá ocultar el deterioro social.
Milei busca instalar su agenda, pero tropieza con sus propios límites. No alcanza con controlar los titulares ni reunir legisladores en la Casa Rosada. Un Gobierno puede ordenar su estrategia electoral, pero no puede esconder para siempre una realidad que golpea todos los días la mesa de los argentinos.