ALARMA EN LOS MERCADOS: EL MERVAL CAYÓ 4,5% Y EL RIESGO PAÍS VOLVIÓ A TREPAR HASTA LOS 480 PUNTOS

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Mientras el Gobierno insiste con la estabilidad económica, las acciones y los bonos argentinos terminaron una semana golpeada. El mercado volvió a mirar con preocupación la actividad, la inflación y el escenario político que se acerca.

Algo empezó a hacer ruido en el tablero financiero argentino. El S&P Merval perdió 4,5% durante la semana, cayó por debajo de los tres millones de puntos y el riesgo país escaló hasta los 480 puntos básicos, el nivel más elevado desde junio.

No fue solamente una mala rueda aislada. Los activos argentinos retrocedieron mientras Wall Street atravesaba un escenario mucho más favorable, un contraste que expuso la creciente cautela de los inversores sobre el panorama local.

El dólar oficial terminó en $1510 en el Banco Nación y el Banco Central compró USD 218 millones durante la semana. Esa tranquilidad cambiaria, sin embargo, convivió con una señal menos cómoda para el relato oficial: bonos y acciones perdieron terreno y el riesgo país avanzó 28 puntos, equivalente a una suba semanal del 6,2%.

CUANDO LA CALMA DEL DÓLAR NO ALCANZA

El Gobierno viene apostando gran parte de su capital político a mostrar estabilidad cambiaria y disciplina fiscal. El problema aparece cuando la economía real y la percepción del mercado empiezan a enviar señales menos tranquilizadoras.

La inflación de julio fue del 2,1%, acumuló 19,3% en los primeros siete meses del año y alcanzó 33,8% interanual. Al mismo tiempo, los análisis de mercado citados durante la jornada remarcaron una actividad heterogénea y dificultades particularmente visibles en sectores intensivos en mano de obra.

Por eso, el dato del riesgo país tiene una lectura que trasciende a quienes compran bonos. Si Argentina paga una prima elevada para financiarse, el costo del dinero termina condicionando inversiones, crédito y crecimiento.

No significa que exista un derrumbe financiero ni que una crisis sea inevitable. Sí significa que las luces amarillas están encendidas, precisamente cuando desde el oficialismo se intenta transmitir que la etapa más difícil quedó definitivamente atrás.

Para el trabajador que espera una recuperación del salario, para la pyme que necesita crédito y para el comerciante que necesita ventas, la pregunta sigue siendo mucho más terrenal: ¿cuándo se transforma la estabilidad de las planillas en una mejora concreta de la vida cotidiana?

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