CAPUTO ABRE LA PUERTA A DEUDAS EN DÓLARES: EMPRESAS QUE COBRAN EN PESOS PODRÁN TOMAR CRÉDITOS EN MONEDA ESTADOUNIDENSE

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El Gobierno oficializó mediante un DNU un cambio profundo en las reglas financieras. Los bancos podrán prestar dólares también a empresas sin ingresos en esa moneda, una apuesta por el crédito que vuelve a poner el riesgo cambiario bajo la lupa.

El Gobierno de Javier Milei decidió tocar una regla que quedó especialmente marcada por las crisis argentinas: empresas que generan sus ingresos en pesos podrán ahora acceder a préstamos en dólares.

La modificación fue oficializada mediante el DNU 736/2026 y habilita a los bancos a utilizar parte de sus depósitos en moneda extranjera para financiar compañías que no necesariamente generan divisas.

Hasta ahora, el esquema privilegiaba a firmas vinculadas con exportaciones o actividades capaces de generar dólares. El cambio amplía considerablemente el universo de potenciales tomadores.

COBRAR EN PESOS Y DEBER EN DÓLARES

Ahí aparece el punto más delicado.

Una empresa puede recibir pesos todos los meses, pero su deuda seguirá nominada en dólares. Si el tipo de cambio sube de manera significativa, la cantidad de pesos necesaria para cancelar las cuotas también puede aumentar, un fenómeno conocido como descalce de monedas.

El Gobierno asegura que habrá barreras prudenciales. Los nuevos préstamos tendrán un límite conjunto equivalente al 15% de los depósitos en dólares de cada entidad, requerirán un capital mínimo equivalente al 125% del correspondiente a créditos comparables y los bancos deberán analizar la capacidad de pago del deudor frente a distintos escenarios cambiarios.

Los depósitos privados en moneda extranjera rondaban los USD 39.336 millones, mientras los préstamos en dólares al sector privado alcanzaban USD 23.716 millones, según las cifras incluidas en la argumentación oficial del decreto.

Caputo sostiene que el cambio permitirá movilizar dólares hoy subutilizados, aumentar el crédito y promover inversiones. El razonamiento económico existe y las salvaguardas incorporadas buscan reducir los riesgos.

Sin embargo, Argentina tiene memoria.

Endeudarse en una moneda distinta de aquella en la que se generan los ingresos nunca es un detalle técnico. Puede funcionar perfectamente mientras el tipo de cambio se mantenga estable; el verdadero examen llega cuando esa estabilidad se rompe.

Por eso, más allá del entusiasmo oficial, esta medida merece seguimiento permanente. En un país donde cada salto del dólar termina atravesando costos, precios y balances empresariales, la pregunta fundamental no es solamente cuánto crédito nuevo aparecerá.

La pregunta es quién absorberá el riesgo si el dólar vuelve a moverse con fuerza.

Estas son las siete notas separadas y redactadas desde cero, sin mencionar a los medios utilizados para verificar los datos y manteniendo diferenciados hechos y opinión editorial.

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