Las cámaras panaderiles confirmaron que el kilo de pan llegará a los cinco mil pesos esta semana. La liberación de las exportaciones de trigo y las facturas de gas asfixian a los locales de barrio.
La crisis económica golpea de forma directa el consumo más elemental de las familias. El constante aumento del precio del pan empujará el kilo por encima de los 5.000 pesos. En consecuencia, el producto fundamental de la mesa argentina se aleja del bolsillo popular.
Las cámaras del sector atribuyen la suba a la desregulación de las exportaciones de granos. Asimismo, los molinos trasladaron los precios internacionales en dólares a la bolsa de harina común. Por lo tanto, el consumidor local paga los alimentos como si residiera en Europa.
Las consecuencias del aumento del precio del pan
Los comercios barriales experimentan una retracción de ventas superior al treinta por ciento. Además, los costos fijos de electricidad y gas para encender los hornos industriales se multiplicaron. Por este motivo, decenas de panaderías tradicionales cerraron sus persianas en los últimos meses.
De este modo, los sectores más vulnerables sustituyen el pan fresco por harinas ultraprocesadas de baja calidad. Esta situación genera un daño nutricional directo sobre la niñez en edad escolar. Por consiguiente, los comedores comunitarios ya no pueden garantizar la copa de leche acompañada.
El desacople urgente del mercado interno
El oficialismo sostiene que el libre mercado debe regir el valor de los bienes primarios. No obstante, un país agropecuario debe garantizar el alimento de su propio pueblo antes de exportar. En este sentido, la doctrina justicialista exige resguardar la mesa de los trabajadores frente al agronegocio concentrado. Finalmente, la sociedad trabajadora sufre la degradación diaria de sus ingresos básicos.