Golpe al bolsillo: Milei aplica un nuevo tarifazo salvaje al transporte y le quita la tarifa social a los jubilados

Jubilada argentina mirando con preocupación una máquina lectora de tarjeta SUBE con saldo insuficiente en una estación de tren del AMBA. Jubilada argentina mirando con preocupación una máquina lectora de tarjeta SUBE con saldo insuficiente en una estación de tren del AMBA.

A través de una resolución del Ministerio de Economía, el Gobierno autorizó un salto desmedido en el boleto de colectivos y trenes del AMBA, eliminando el beneficio para adultos mayores. Crece la bronca social en las estaciones.

La motosierra del gobierno libertario volvió a descargar su peso sobre las espaldas del pueblo trabajador. En las últimas horas, el Ministerio de Economía a cargo de Luis Caputo formalizó un nuevo esquema tarifario para el transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), llevando el boleto mínimo a valores prohibitivos para el ingreso medio.

La medida contiene una cláusula alarmante que afecta directamente a los sectores más vulnerables: la supresión de la tarifa social federal que garantizaba descuentos en pasajes a jubilados y pensionados.

Trabajar y moverse, un privilegio cada vez más costoso

El impacto en los molinetes castiga a cientos de miles de obreros, empleados de comercio y docentes que combinan dos o más líneas para llegar a sus puestos de trabajo. En términos reales, el costo del viaje diario absorbe una porción crítica del salario, deprimiendo todavía más el consumo de cercanía y profundizando el cuadro recesivo.

Mientras los despachos oficiales celebran balances financieros y metas de superávit construidas sobre el ahogo social, las paradas de colectivos del conurbano muestran escenas cotidianas de incertidumbre, con usuarios que deben revisar sus saldos peso por peso antes de subir a una unidad.

Análisis Editorial: La Justicia Social pisoteada

Para la doctrina de Info del Plata, gobernar consiste en dignificar la vida del trabajador y garantizar la movilidad social de la comunidad organizada. Destruir la accesibilidad al transporte público y desproteger a los abuelos que aportaron durante décadas constituye un acto de insensibilidad inadmisible.

Un proyecto de país no puede sostenerse transfiriendo recursos de las mayorías hacia concesionarias protegidas mientras el salario real cae en picada. Sin tarifas justas y sin salarios dignos, la proclamada libertad no es más que la consagración de la exclusión social.

Dejar comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *