Por Redacción Info del Plata
El proceso de extranjerización y reprimarización de los recursos naturales argentinos sumó un capítulo de enorme trascendencia geopolítica y financiera. El brazo privado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID Invest) formalizó la aprobación de un crédito por hasta USD 700 millones destinado a la multinacional surcoreana Posco, con el objetivo de acelerar y duplicar la capacidad de extracción en su yacimiento “Sal de Oro”, ubicado en el Salar del Hombre Muerto, en el límite entre Salta y Catamarca.
El megafinanciamiento internacional respaldará la puesta en marcha de una segunda fase operativa que llevará la producción a 48.000 toneladas anuales de compuestos de litio (hidróxido y carbonato de litio grado batería). La totalidad de ese volumen crítico será despachado por vía marítima hacia las plantas de cátodos y celdas de baterías radicadas en Corea del Sur, Estados Unidos y Europa, destinadas a la industria automotriz global.
El RIGI: la alfombra roja colonial para las multinacionales
La luz verde para este desembolso no es fruto del azar financiero, sino el resultado directo del marco legal extractivo consagrado por el gobierno de Javier Milei a través del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).
Bajo este esquema, Posco y las grandes mineras transnacionales gozan de prerrogativas confiscatorias para el interés nacional:
- Estabilidad regulatoria e impositiva garantizada por 30 años, blindando el negocio frente a cualquier futura modificación tributaria o ambiental soberana.
- Reducción sustancial del Impuesto a las Ganancias al 25% y eliminación progresiva de retenciones a la exportación.
- Libre disponibilidad del 100% de las divisas generadas por las exportaciones a partir del tercer año, lo que significa que los dólares del litio no ingresarán al Banco Central para fortalecer las reservas ni financiar la producción local.
- Jurisdicción y sumisión a tribunales arbitrales extranjeros (CIADI), privando a la Justicia argentina de intervenir ante controversias sobre el uso del suelo y el agua.
Cero transferencia tecnológica y el apagón de la ciencia
La contracara de la fiesta corporativa en los salares es el desguace premeditado de la capacidad científica nacional. Mientras la administración libertaria celebra el desembarco del crédito multilateral para la extracción primaria, el Ministerio de Economía mantiene paralizados los fondos del CONICET, ahogadas a las universidades públicas y desfinanciada la empresa Y-TEC (creada por YPF para liderar el desarrollo de celdas de combustible y baterías de ion-litio en territorio nacional).
Argentina repite el patrón de la economía de enclave del siglo XIX: exportar materia prima sin procesar a precio de mercado primario para luego importar los bienes finales industrializados con alto valor agregado, resignando la oportunidad histórica de construir una cadena de valor industrial propia que genere miles de puestos de trabajo calificados para los jóvenes técnicos e ingenieros del país.
El impacto en los pueblos del Norte Grande
El proyecto prevé generar apenas unos 620 empleos operativos directos, una cifra insignificante frente a la magnitud del volumen mineral que se extraerá durante las próximas décadas. Mientras tanto, las comunidades originarias y pobladores de la Puna salteña y catamarqueña denuncian la presión hídrica descomunal que ejercen los métodos de evaporación y extracción directa sobre las cuencas de agua dulce, en una de las regiones más áridas del territorio nacional.