Por Redacción Info del Plata
La fotografía de la economía real desmiente con crudeza el triunfalismo oficial. De acuerdo con los últimos relevamientos del sistema financiero y consultoras del sector de consumo masivo, el 47% de los hogares pertenecientes a la clase media argentina ya no puede cubrir sus gastos corrientes básicos con los ingresos que percibe en el mes.
Lejos del rebote económico publicitado por el Gobierno nacional, las familias de profesionales, comerciantes, empleados de comercio y docentes deben recurrir cotidianamente al endeudamiento usurario para garantizar el plato de comida en la mesa, pagar los medicamentos y sostener las facturas de luz, gas, agua y expensas.
La trampa del “pago mínimo”
El mecanismo principal de supervivencia se transformó en una trampa financiera: el financiamiento del saldo de la tarjeta de crédito. Con tasas efectivas anuales que rozan niveles confiscatorios, el pago mínimo se convirtió en la norma para casi la mitad de los usuarios de ingresos medios.
Lo que antes se utilizaba para adquirir bienes durables, electrodomésticos o planificar vacaciones familiares, hoy se gasta en el mostrador del supermercado, en la farmacia de barrio o en la cuota escolar. Cuando el crédito de plástico se agota, el salto siguiente es la toma de préstamos personales de corto plazo en financieras no tradicionales para tapar agujeros cotidianos.
Tarifazos y salarios licuados: la fórmula del colapso
El desfasaje económico responde a una pinza demoledora: la suba desregulada de tarifas de servicios públicos, transporte, medicina prepaga y alquileres, combinada con la contención forzada de las paritarias salariales.
Para un hogar tipo de clase media, el peso de los servicios esenciales sobre el presupuesto mensual total pasó de representar un 12% a superar holgadamente el 35%. Al resignar capacidad de gasto en bienes no esenciales, el consumo en comercios de cercanía y pequeñas industrias se desplomó, generando un círculo vicioso de parálisis productiva.
El fin de la movilidad social ascendente
La Argentina se caracterizó históricamente en la región por una clase media robusta, forjada bajo el modelo de industrialización y salarios dignos. La licuación actual representa un proceso de movilidad social descendente forzada: hogares que eran independientes hoy se encuentran en situación de vulnerabilidad encubierta, recortando coberturas de salud, prescindiendo de educación y cayendo en mora habitacional.