El frío extremo sigue afectando a gran parte del país y vuelve a poner en alerta a los sectores más vulnerables. Aunque las temperaturas empezarán a subir lentamente, el invierno todavía no da tregua y varias provincias continúan bajo advertencia por el impacto de la ola polar.
Después de varios días con temperaturas cercanas a los cero grados, el frío extremo continúa marcando la vida cotidiana de millones de argentinos. La postal se repite en estaciones, paradas de colectivo, barrios populares y centros urbanos: gente abrigada hasta los ojos, hogares que no logran calefaccionarse como corresponde y una preocupación creciente por el costo de los servicios en pleno invierno.
El Servicio Meteorológico Nacional prevé que este martes la Ciudad de Buenos Aires tenga una mínima cercana a 1 grado, aunque la máxima podría trepar hasta los 17 grados. Ese leve repunte dará algo de alivio durante la tarde, pero no alcanzará para dejar atrás una semana marcada por el avance de aire polar y temperaturas muy por debajo de lo habitual.
La situación se vuelve todavía más sensible cuando el frío no solo se mide en grados, sino también en condiciones de vida. En un país donde calefaccionar una vivienda se volvió un lujo para muchas familias, cada jornada helada expone con crudeza la desigualdad social y el deterioro del poder adquisitivo.
El alivio llegaría de a poco, pero el invierno seguirá golpeando
Para el miércoles se espera una leve mejora en la Ciudad de Buenos Aires, con una mínima cercana a los 7 grados y una máxima de 18 grados. El jueves, en tanto, la temperatura se mantendría entre los 8 y los 16 grados, con cielo mayormente nublado y una sensación térmica que podría seguir siendo baja durante buena parte del día.
Aunque el termómetro empezará a mostrar una recuperación gradual, los especialistas advierten que el frío no se irá de golpe. Las mañanas continuarán siendo muy frías y las temperaturas seguirán por debajo de lo normal para esta época del año en distintas regiones del país.
En el interior bonaerense, el panorama será más duro que en el AMBA. En el sur de la provincia de Buenos Aires, las mínimas podrían bajar hasta los 5 grados bajo cero, mientras que las máximas se ubicarían entre los 14 y los 17 grados. Allí, las heladas volverán a sentirse con fuerza y complicarán especialmente a quienes trabajan al aire libre o viven en zonas con menor infraestructura.
El impacto del frío también alcanza al centro y norte del país. Las alertas amarillas por temperaturas extremas abarcan provincias como Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa, Santiago del Estero, La Rioja, San Juan y Buenos Aires, entre otras zonas afectadas.
Este nivel de alerta implica posibles efectos leves a moderados en la salud. Sin embargo, para niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y familias sin calefacción adecuada, el riesgo puede ser mucho más grave.
Patagonia: viento, lluvia y nieve en medio del temporal
Mientras el centro del país espera un alivio parcial, la Patagonia tendrá un escenario más complicado. El sur argentino enfrenta alertas por lluvias, vientos intensos y posibles nevadas en zonas altas.
Para este martes se esperan precipitaciones en sectores cordilleranos, con acumulados que podrían ubicarse entre 10 y 30 milímetros. En áreas de mayor altura, la lluvia podría mezclarse con nieve, lo que agravaría las condiciones de circulación y aumentaría el riesgo en rutas y caminos de montaña.
El viento también será protagonista. Las ráfagas podrían alcanzar los 90 kilómetros por hora en algunos sectores, con velocidades sostenidas de entre 40 y 60 kilómetros por hora. Este tipo de fenómeno puede provocar caída de ramas, problemas en tendidos eléctricos y complicaciones para el tránsito.
Durante el miércoles, la situación podría intensificarse en distintos puntos de la región patagónica. Algunas zonas se encuentran bajo alerta naranja por lluvias, con acumulados que podrían alcanzar entre 30 y 60 milímetros e incluso superar esos valores de manera puntual.
El frío polar perderá fuerza de manera gradual, pero no desaparecerá de inmediato. En el norte argentino, las temperaturas más templadas recién podrían volver hacia la tarde del jueves, con marcas de entre 20 y 25 grados. En la región central, los valores se moverían entre los 13 y los 18 grados.
La Patagonia será la zona más rezagada en la recuperación térmica. En muchos puntos, las máximas no llegarán a los 10 grados, mientras las heladas seguirán presentes durante las primeras horas del día.
El invierno todavía tiene mucho para decir. Y en una Argentina golpeada por tarifas, salarios bajos y una crisis social que se siente en cada hogar, el frío extremo vuelve a dejar una pregunta urgente: cómo se cuidan las familias cuando prender la calefacción también se volvió una preocupación.