El Mundial 2026 ya empezó a mostrar los dientes. La pelota rueda, la presión sube y cada partido empieza a pesar como una final anticipada.
La Selección Argentina ya piensa en Austria. Después de un arranque que volvió a encender la ilusión del pueblo argentino, Scaloni trabaja con una idea clara: cuidar las piernas, sostener el hambre de gloria y no regalar nada.
Brasil, en cambio, sale a la cancha con una mochila pesada. Después de no arrancar como esperaba, la Verdeamarela necesita ganar para no quedar atrapada en dudas, críticas y fantasmas mundialistas.
Paraguay también tiene una parada brava. El equipo de Gustavo Alfaro necesita reaccionar rápido si quiere seguir con vida y evitar que el Mundial se le empiece a escapar demasiado pronto.
México, mientras tanto, dio un golpe importante: venció 1-0 a Corea del Sur y se acomodó fuerte en su grupo. Sin hacer demasiado ruido, el Tri empieza a ilusionar a su gente.
Y la gran sorpresa llegó con Canadá, que pasó por arriba a Qatar con un 6-0 demoledor. Una goleada que sacudió la fase de grupos y avisó que nadie puede confiarse.
El Mundial recién empieza, pero ya dejó un mensaje clarísimo: acá no alcanza con la camiseta, hay que jugar, correr y bancarse la presión. Y en ese escenario, Argentina vuelve a mirar a todos desde arriba, con la ilusión intacta y el pueblo empujando como siempre a pesar de lo mal que la pasa el pueblo.