La motosierra de Pettovello cortó el hilo por lo más delgado: 950.000 familias a la deriva tras la eliminación del programa “Volver al Trabajo”. Con más de 100 cortes en todo el territorio, los movimientos populares advierten que esto es solo el principio. “Si no hay pan, hay lucha”, ruge la calle frente a un Gobierno que solo dialoga con el FMI.
La Argentina no aguanta más. Mientras en los despachos oficiales de la Casa Rosada se festejan planillas de Excel que no cierran con la gente adentro, las calles de todo el país se convirtieron este martes en un grito de guerra contra la indiferencia. Más de cien puntos de bloqueo marcaron el pulso de una jornada histórica donde el pueblo trabajador le dijo basta al desguace sistemático de la asistencia social.
El detonante de esta furia popular tiene nombre y apellido: el fin del programa “Volver al Trabajo”. Bajo la excusa de una supuesta “modernización” mediante vouchers que nadie sabe cómo usar, el Ministerio de Capital Humano —que de humano parece tener solo el nombre— le arrebató el plato de comida a casi un millón de hogares.
Crónica de un saqueo anunciado
Desde el Puente Pueyrredón hasta los rincones más profundos del Chaco, la resistencia se hizo sentir. Las organizaciones sociales, con la UTEP, el Movimiento Evita y el Polo Obrero a la cabeza, denunciaron que el Gobierno no busca generar empleo, sino aniquilar la economía de los barrios.
“Los $78.000 que percibían nuestros compañeros ya estaban pulverizados por la inflación de este Gobierno, pero ahora directamente nos condenan a la indigencia”, disparó Alejandro Gramajo, secretario general de la UTEP, en declaraciones que retumbaron en todo el arco político.
El dato es escalofriante y pinta de cuerpo entero la crueldad del modelo: solo en la provincia del Chaco, la eliminación del programa significa que 3.300 millones de pesos dejarán de circular en los almacenes y ferias de barrio. Es un golpe letal al consumo popular en medio de una recesión que ya huele a tragedia.
Vouchers de la vergüenza y capacitación “fantasma”
El cinismo oficial no tiene límites. El Gobierno pretende reemplazar el sustento de las familias por un sistema de capacitación que es, en la práctica, una burla. Gramajo denunció que hay trabajadores asignados a cursos a cientos de kilómetros de sus casas.
¿Cómo pretenden que un trabajador que no tiene para comer pague un pasaje de colectivo para ir a una capacitación que no garantiza nada? La respuesta es clara: buscan que la gente se baje del sistema por cansancio, una “limpieza” social encubierta para alimentar el superávit fiscal con el hambre de los niños.
Lo que viene: Abril será un mes de fuego
Lejos de amedrentarse ante el protocolo represivo de Bullrich, las organizaciones ya preparan el siguiente paso. Este jueves, los referentes sociales desembarcarán en el Congreso para exponer ante los diputados de la oposición el desastre humanitario que está provocando la gestión de La Libertad Avanza.
“No vamos a mirar para otro lado mientras desmantelan la patria”, aseguran desde las asambleas. Se vienen nuevas medidas de fuerza, más cortes y una movilización masiva que promete ser el mayor desafío para el Gobierno hasta la fecha.
Mientras el Presidente sigue tuiteando en una realidad paralela, el país real, el que madruga y no llega a fin de mes, ya tomó una decisión: la calle no se negocia.