Por Redacción Info del Plata
La conmemoración del 2 de septiembre no será una jornada protocolar ni un intercambio de cumplidos diplomáticos. La Unión Industrial Argentina (UIA) resolvió ejecutar un desplazamiento cargado de voltaje político: trasladó la sede de su acto central por el Día de la Industria directamente al cordón fabril del Conurbano bonaerense, marcando una distancia categórica con el Palacio de Hacienda y la Casa Rosada.
La decisión de la central que encabeza Daniel Funes de Rioja sintetiza el malestar que corroe a los parques industriales del país. Tras meses de advertencias infructuosas y pedidos de audiencia desoídos, la cúpula empresaria resolvió abandonar los tradicionales salones porteños para pararse sobre el piso de una planta en producción, rodeada de máquinas, operarios y la realidad palpable de la recesión.
Los números del derrumbe fabril
El informe de coyuntura elaborado por el Centro de Estudios de la UIA (CEU) describe un escenario de asfixia terminal para la manufactura nacional:
- Desplome productivo: La actividad industrial acumuló en el primer semestre una contracción superior al 14% interanual, con desplomes de hasta el 25% en sectores estratégicos como la metalmecánica, la construcción y el complejo textil.
- Competencia desleal y apertura: La eliminación de aranceles y la flexibilización aduanera para bienes terminados habilitaron una avalancha de productos importados —subsidiados en sus países de origen— que desplazan a los fabricantes locales en las góndolas y corralones.
- Costo energético insostenible: Los incrementos exponenciales en las tarifas de gas y electricidad para usuarios industriales no se tradujeron en mejor infraestructura, sino en la inviabilidad financiera de empresas electrointensivas.
“No se puede competir con el mundo si adentro nos aplican impuestos récord, tasas usureras y nos quintuplican la energía mientras abren las fronteras para que entre chatarra importada”, advirtió un dirigente de la mesa chica de la entidad fabril bonaerense.
Tensión con Caputo y el reclamo por las PyMEs
El traslado del acto a territorio bonaerense es también un mensaje directo al ministro de Economía, Luis Caputo. Los industriales recriminan que el programa oficial consagre un régimen de privilegios fiscales y cambiarios por 30 años para megaproyectos extractivos extranjeros (el RIGI), mientras niega una ley de fomento para las pequeñas y medianas empresas, que sostienen más del 65% del empleo registrado en la Argentina.
Lejos del triunfalismo de la macroeconomía que publicita el Gobierno, las naves industriales exhiben líneas de producción frenadas, turnos suspendidos y suspensiones masivas. La UIA eligió el Conurbano para recordarle al poder central que la grandeza de la Patria no se mide en cotizaciones bursátiles ni en planillas de ajuste, sino en el trabajo argentino y la producción nacional.