El festival reunirá a las máximas figuras del folklore argentino durante dos jornadas en el Parque de la Ciudad. Mientras el Gobierno nacional reduce el apoyo a la cultura, miles de artistas y fanáticos volverán a demostrar que la identidad popular sigue más viva que nunca.
En un escenario marcado por los recortes a la cultura y el desfinanciamiento de múltiples espacios artísticos, República Folklore llegará por primera vez a la Ciudad de Buenos Aires con una apuesta histórica que promete convertirse en uno de los eventos culturales más importantes del año. El festival se realizará el 21 y 22 de noviembre en el Parque de la Ciudad y reunirá a más de 50 artistas que representan la esencia de la música popular argentina.
La propuesta aparece en un contexto donde el sector cultural viene denunciando la pérdida de apoyo estatal, la reducción de programas de fomento y las dificultades que atraviesan miles de trabajadores de la cultura. Frente a ese panorama, el nacimiento de un festival federal de semejante magnitud adquiere un fuerte valor simbólico para quienes defienden la identidad nacional y las tradiciones populares.
Un encuentro histórico con las máximas figuras del folklore
Durante dos jornadas que se extenderán desde las 13 hasta la una de la madrugada, tres escenarios recibirán a algunos de los nombres más importantes del folklore argentino.
La grilla estará encabezada por Soledad Pastorutti, Abel Pintos, el Chaqueño Palavecino y Los Nocheros, junto a una amplia lista de artistas entre los que se destacan Cazzu, Jorge Rojas, Nahuel Pennissi, Ahyre, Peteco Carabajal, Teresa Parodi, Cuti y Roberto Carabajal, Maggie Cullen, Los Manseros Santiagueños, Los Tekis, Sergio Galleguillo, Dúo Coplanacu, Facundo Toro, Los Alonsitos, Diableros Jujeños, Nati Pastorutti, Tomás Lipán, Los 4 de Córdoba, Los de Imaguaré, Mariana Carrizo, Néstor Garnica, Los Bofill y muchos más.
Además de los recitales, el público podrá recorrer peñas, patios gastronómicos con comidas regionales, espacios dedicados a las artesanías de todas las provincias, clases abiertas de danzas tradicionales y propuestas vinculadas al turismo y la producción cultural del país.
La cultura popular resiste en tiempos de ajuste
La elección de Buenos Aires como sede representa un hecho inédito para el folklore argentino. Históricamente, los grandes festivales tuvieron lugar en distintas provincias, consolidando una tradición profundamente federal que ahora desembarca en la Capital.
La organización sostiene que el objetivo es acercar la música popular a nuevos públicos y demostrar que el folklore continúa creciendo incluso en momentos donde el sector cultural enfrenta uno de los períodos más complejos de los últimos años.
Desde distintos ámbitos culturales vienen advirtiendo que las políticas económicas del Gobierno nacional impactan de lleno sobre artistas, productores, técnicos y trabajadores vinculados a la actividad. En ese marco, República Folklore busca transformarse en una respuesta colectiva que reivindique el valor de la cultura como parte de la identidad argentina.
Un fenómeno que no deja de crecer
Lejos de perder vigencia, el folklore atraviesa uno de sus mejores momentos. Datos difundidos por Spotify indican que el género registró un crecimiento del 85% entre 2020 y 2025, mientras que sus reproducciones aumentaron un 1.645% en la última década.
Más de 16,5 millones de listas de reproducción en todo el mundo incluyen canciones de folklore argentino, una tendencia impulsada especialmente por las nuevas generaciones, que vuelven a conectar con las raíces culturales del país.
El festival también presentará una fuerte identidad visual inspirada en los tejidos tradicionales argentinos, acompañada por una producción audiovisual con música original del productor Santiago Alvarado, reconocido por sus trabajos junto a figuras de la escena urbana.
Con una convocatoria que promete ser multitudinaria, República Folklore buscará demostrar que, pese al ajuste económico y a las dificultades que atraviesa el sector cultural, las expresiones populares siguen movilizando a millones de argentinos y mantienen intacta la fuerza de una identidad que se niega a desaparecer.