El espectacular operativo se llevó a cabo en la localidad santafesina de Roldán. El detenido es una pieza clave en la investigación del misterioso “narcoavión” que aterrizó en mayo con más de 300 kilos de droga. Dinero en efectivo, municiones y una red delictiva en una trama que supera a la ficción.
Una escena de total incredulidad y tensión se vivió en las últimas horas en la provincia de Santa Fe. Efectivos de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) descubrieron casi 60 kilos de cocaína ocultos bajo tierra en el patio de una vivienda familiar en la localidad de Roldán. Al enterarse de lo que su propio hijo había escondido en el fondo de su casa, la dueña de la propiedad sufrió un colapso y se desmayó frente a los uniformados.
El principal sospechoso, identificado como Flavio Gabriel Batista (41), fue detenido de inmediato. Este megadecomiso no es un hecho aislado: Batista está directamente vinculado a la megacausa del “narcoavión”, la aeronave que aterrizó a mediados de mayo en una zona rural de Villa Eloísa cargada con 321 kilos de droga de máxima pureza.
El escondite: tierra removida y panes de color verde
El Centro de Operaciones Antidrogas de Gendarmería venía siguiendo los pasos de Batista tras geolocalizar tres domicilios clave en Roldán. Al ingresar a una de las propiedades, ubicada sobre la calle Jujuy, los agentes se toparon con un patio en aparente estado de abandono, repleto de escombros, chapas y vegetación.
Sin embargo, un detalle encendió las alarmas: una pala abandonada cerca de unas láminas de metal. Al levantar las chapas y notar la tierra recientemente removida, los gendarmes comenzaron a excavar. El resultado fue contundente: extrajeron decenas de ladrillos embalados en cinta verde que arrojaron un peso total de 58,823 kilogramos de cocaína.
Fue en ese preciso instante cuando la madre del detenido, incapaz de procesar la magnitud del hallazgo en su propia casa, se desplomó perdiendo el conocimiento.
El botín incautado: dólares, vehículos y municiones
Los allanamientos simultáneos ordenados por la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) no solo arrojaron droga. En las otras propiedades inspeccionadas, las fuerzas federales asestaron un duro golpe a la logística de la banda, secuestrando:
- 16.500 dólares estadounidenses.
- 335.000 pesos argentinos y 140 reales.
- 48 municiones de diversos calibres y 20 cartuchos calibre 12/70.
- Una camioneta Ford Ecosport.
- Balanzas de precisión y cuatro teléfonos celulares vitales para la causa.
La conexión con los hermanos Borras y el “Narcoavión”
La detención de Batista es el hilo del que tira la Justicia para desentramar una red narco de alto vuelo. La investigación lo asocia estrechamente con Santiago y Juan Cruz Borras, dos hermanos rosarinos capturados el pasado 13 de mayo mientras se escondían en la casa de una novia en la ciudad de Funes. Santiago Borras ya cuenta con un pesado antecedente: una condena a 4 años de prisión en 2014 por tráfico de marihuana.
Todo este entramado tiene su origen en el operativo de mediados de mayo, cuando una avioneta aterrizó en una pista clandestina en Villa Eloísa. La logística terrestre que esperaba el cargamento protagonizó una huida de película al verse rodeada por Gendarmería.
Durante ese escape cinematográfico, los narcos embistieron a un gendarme —quien terminó con fractura de cráneo— a bordo de una camioneta Fiat Strada. Posteriormente, para borrar huellas, los delincuentes incendiaron dos camionetas en un camino rural y lograron huir en un Volkswagen Gol Trend. En aquel operativo, solo pudieron ser detenidos dos hombres de nacionalidad boliviana, quienes caminaban indocumentados por la zona y se presume eran el piloto y copiloto de la aeronave.
Hoy, la caída de Batista y el secuestro de estos casi 60 kilos de cocaína enterrada representan una pieza clave para terminar de armar el rompecabezas de una de las bandas narco más audaces de la región.