El establecimiento, que asiste a 66 residentes con discapacidades severas, denuncia meses de atraso en los pagos de obras sociales y organismos estatales. “La situación es desesperante”, aseguran desde la institución. Peligra la atención de niños y adultos que no tienen otro refugio.
El Hogar San Camilo, una institución emblemática ubicada en la localidad de Vagues, San Antonio de Areco, atraviesa el momento más crítico de su historia. Lo que durante años fue un modelo de excelencia en la atención de personas con enfermedades degenerativas, hoy es un escenario de incertidumbre absoluta: la falta de fondos y una deuda que escala a niveles astronómicos amenazan con dejar en la calle a decenas de pacientes con cuadros de altísima complejidad.
La institución, dirigida por el cura Francisco Berola, ha llegado a un punto de no retorno. Según se informó, el Estado y diversos organismos de salud mantienen una deuda que ya supera los $600 millones, lo que impide cubrir los costos operativos básicos, desde los salarios de los 90 profesionales que trabajan en el lugar hasta la compra de insumos elementales como medicamentos y pañales.
Un sistema que asfixia a los más vulnerables
El Hogar San Camilo no es un centro asistencial común; funciona como un centro médico de alta complejidad que ofrece “atención cinco estrellas” a personas que, en su mayoría, provienen de contextos de extrema vulnerabilidad o han sido abandonadas por sus familias. Actualmente, el 33% de los residentes depende del programa Incluir Salud, mientras que el resto se divide entre afiliados de PAMI e IOMA.
“Nos deben diciembre, enero, febrero y marzo. Hemos pagado los sueldos con ahorros, pero ya no queda nada. Si tenemos que vender los últimos dólares que nos quedan, ni siquiera así llegamos a cubrir la próxima nómina”, detallaron desde la administración.
La situación se agrava por la falta de entrega de insumos críticos. El programa nacional de asistencia no envía medicación ni pañales desde hace meses, obligando al hogar a autofinanciarse en un contexto de inflación y costos dolarizados.
Tecnología de punta en riesgo
El predio cuenta con tecnología de avanzada, incluyendo salas de estimulación multisensorial y grúas de traslado, herramientas indispensables para tratar las patologías degenerativas de los internos. Sin embargo, el costo de mantener esta estructura es de aproximadamente $270 millones mensuales, una cifra que las donaciones particulares —que apenas alcanzan los $14 millones— no logran compensar.
Un dato que refleja la solidaridad del hogar es su rol en la comunidad de Areco: a pesar de su propia crisis, la institución le lava la ropa blanca al hospital municipal, que tiene sus máquinas fuera de servicio.
El drama de los residentes “sin cobertura”
Existen casos que desgarran el corazón de la comunidad educativa y médica del hogar. Hay residentes que llevan más de 24 meses sin cobertura legal ni estatal, permaneciendo internados gracias a la caridad de la institución. Uno de ellos, un joven abandonado por su madre, representa un costo de $4 millones mensuales que el hogar absorbe íntegramente para no dejarlo a la deriva.
Cómo colaborar
Ante la falta de respuestas institucionales, el Hogar San Camilo lanzó una campaña de emergencia para sumar 2.000 donantes mensuales que aporten pequeñas sumas para paliar el déficit operativo.
Para quienes deseen colaborar y evitar el cierre de este centro vital, pueden hacerlo a través de sus redes oficiales: @hogarsancamilovagues o mediante su sitio web, donde se reciben donaciones para sostener la atención de los 66 niños y adultos que hoy dependen de un hilo.