La pretendida pureza técnica del programa económico libertario sucumbió ante el pánico electoral. En una maniobra que demuele el relato de la infalibilidad austríaca, el presidente Javier Milei ordenó de manera intempestiva rectificar a la baja la pauta inflacionaria consignada en el proyecto de ley de Presupuesto 2027 elaborado por el equipo de Luis Caputo.
De acuerdo con información reservada a la que accedió Info del Plata, la versión original girada desde los despachos técnicos del Palacio de Hacienda estimaba una variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de al menos un 21,4% para el ejercicio entrante. Sin embargo, al tomar conocimiento de que la cifra superaba la barrera psicológica de los dos dígitos iniciales y dinamitaba las promesas de convergencia a cero, el mandatario exigió modificar de puño y letra la planilla oficial, imponiendo un techo arbitrario del 18%.
Furia en Olivos y sumisión en el gabinete El ultimátum presidencial generó un fuerte malestar en las líneas intermedias de la Secretaría de Hacienda. Asesores técnicos advirtieron que fijar una meta deliberadamente desfasada de la inercia tarifaria y de los vencimientos de deuda forzará una subestimación artificial de la recaudación tributaria y habilitará la reasignación discrecional de partidas presupuestarias por decreto.
A pesar de los reparos, la orden política prevaleció: la mesa chica de Olivos no estaba dispuesta a comparecer ante el Congreso con un presupuesto que transparentara la imposibilidad fáctica de derrotar la inflación sin estrangular de manera definitiva la actividad comercial, las PyMEs y el salario real. La sumisión de Caputo consolida una práctica de ocultamiento sistemático que contradice las banderas de transparencia y veracidad de las cuentas públicas tantas veces pregonadas por la vocería libertaria.
Góndolas en llamas, números de fantasía La manipulación de los papeles no altera la realidad material de la calle. Mientras el Ejecutivo retoca coeficientes en oficinas herméticas, los alimentos de la canasta básica, los medicamentos esenciales y las tarifas energéticas continúan castigando el bolsillo popular. Las jubilaciones y las pensiones, atadas a fórmulas diseñadas para consolidar el despojo, quedan subordinadas a cálculos ficticios que impiden la recuperación del poder de compra de la tercera edad.
El dibujo descarado del Presupuesto 2027 deja en claro la naturaleza del esquema gobernante: un intento desesperado por sostener la calma financiera y la especulación cambiaria, sacrificando el consumo popular y ocultando la verdad a través del maquillaje burocrático.