El centro porteño amaneció blindado por fuerzas federales. Buscan frenar la masiva movilización de estudiantes y docentes universitarios. La comunidad académica exige fondos básicos para funcionar. El Gobierno responde con policías y vallas.
La imagen es elocuente y triste. El Congreso de la Nación amaneció hoy completamente rodeado de vallas metálicas. Cientos de efectivos de fuerzas federales custodian los accesos. El Gobierno intenta blindarse ante la inminente Marcha Federal Universitaria. El miedo a la protesta social pacífica quedó expuesto en las calles.
Docentes, alumnos y rectores se movilizan desde todo el país. El reclamo es claro y urgente. Exigen el cumplimiento de la Ley de Financiamiento. Piden salarios dignos para los profesores. Reclaman becas para los alumnos de menores recursos. Las universidades públicas no pueden pagar la luz.
Un operativo desmedido
El Ministerio de Seguridad diseñó un operativo de saturación. Hay carros hidrantes apostados en las esquinas principales. Revisan mochilas a los jóvenes que bajan de los trenes. Esta actitud intimidatoria busca desincentivar la participación popular. Sin embargo, las columnas universitarias ya desbordan las principales avenidas porteñas.
La crisis educativa llegó a un punto límite. Decenas de cátedras están paralizadas por falta de presupuesto. Los laboratorios de ciencia suspendieron sus investigaciones. El oficialismo festeja el déficit cero. Mientras tanto, el sistema científico nacional agoniza por asfixia financiera.