¡INDUSTRICIDIO TOTAL! CIERRA OTRA FÁBRICA HISTÓRICA TRAS 60 AÑOS Y HAY 300 NUEVOS DESEMPLEADOS

Una emblemática planta textil del conurbano bonaerense cerró hoy definitivamente sus portones. La empresa funcionaba hace sesenta años. La invasión de productos asiáticos y el salto en las boletas de luz hicieron inviable la producción. Trescientos operarios quedaron sin trabajo.

El tejido productivo argentino sufre una nueva amputación irreversible. Esta mañana cerró sus puertas una de las fábricas textiles más tradicionales del conurbano bonaerense. La planta funcionaba de manera ininterrumpida desde hace sesenta años. Hoy, el portón amaneció cerrado con un candado y un cartel de cese de actividades.

El saldo social de este cierre es devastador. Trescientos trabajadores formales, muchos con más de veinte años de antigüedad, recibieron los telegramas de despido. Las escenas de llanto y desesperación en la puerta del establecimiento reflejan la angustia de cientos de familias que caen a la desocupación.

Importaciones y tarifazos letales

Los delegados gremiales y los propios dueños de la pyme coinciden en el diagnóstico. El modelo económico actual firmó la sentencia de muerte de la empresa. La apertura indiscriminada a la importación de prendas desde el sudeste asiático destruyó la competitividad. Es imposible competir contra productos fabricados con mano de obra esclava en el extranjero.

A la crisis de ventas se sumó el golpe de gracia de los servicios. La última boleta de electricidad quintuplicó el valor histórico de la fábrica. La ecuación matemática se volvió insostenible. El Gobierno celebra la libertad de mercado en los foros internacionales. En la vida real, esa libertad se traduce en persianas bajas y máquinas apagadas para siempre.

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