La salud no es negocio: el nuevo “voucher” del PAMI que condena a miles de abuelos a abandonar sus tratamientos.
Bajo la excusa del déficit, el gobierno eliminó la cobertura del 100% del PAMI en medicación crónica y oncológica. Será reemplazada por un “voucher” de monto fijo que apenas alcanza para cubrir el 20% del valor en farmacias. Mientras los laboratorios internacionales fijan precios en dólares, el Estado se retira y deja a nuestros mayores frente a una condena inaceptable.
En un movimiento que redefine los límites de la crueldad administrativa, el gobierno de Javier Milei ejecutó hoy el golpe más duro contra el sistema de salud previsional de la historia argentina. A través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, se dispuso el fin de la cobertura total y directa del PAMI para medicamentos crónicos y tratamientos de alto costo, incluyendo las terapias oncológicas.
El esquema histórico que garantizaba el acceso gratuito a la medicación vital para los afiliados será reemplazado por un “subsidio a la demanda”. En la práctica, el PAMI otorgará a los jubilados un “voucher” o cupón por un monto fijo en pesos. El paciente deberá ir a la farmacia y pagar la diferencia de su bolsillo.
La trampa de los precios dolarizados
El cinismo de la medida radica en la desconexión total con la realidad del mercado farmacéutico. Los medicamentos de alto costo, en su inmensa mayoría importados o con insumos cotizados en dólares, han sufrido aumentos exponenciales desde la devaluación inicial de la gestión libertaria.
Según estimaciones del Colegio de Farmacéuticos, el monto del nuevo voucher oficial apenas llegará a cubrir, en promedio, el 20% del precio de mostrador. Para un jubilado que percibe un haber mínimo, afrontar el 80% restante de un tratamiento para el cáncer o la diabetes severa es materialmente imposible. La opción que plantea el modelo de La Libertad Avanza no es entre marcas de laboratorios; la opción, dramática y literal, es entre pagar el tratamiento o comer.
El Estado renuncia a su poder
Hasta hoy, el PAMI actuaba como el principal comprador de medicamentos del país y de la región. Ese volumen de compra le otorgaba un poder de negociación único frente a los laboratorios monopolistas para conseguir precios más bajos, cuidando los recursos del Estado.
Al pasar a un sistema de vouchers individuales, el gobierno destruye ese poder de compra unificado. Ahora, cada jubilado deberá enfrentarse solo, con un vale devaluado en la mano, a los precios de mercado impuestos por corporaciones multinacionales.
El “equilibrio fiscal” del que se jacta el Ministerio de Economía se está financiando con la salud y, en muchos casos, con la expectativa de vida de aquellos argentinos que aportaron durante décadas al engrandecimiento de la Nación.
OPINION:
El Justicialismo sostiene que la salud no es una mercancía, sino un derecho humano inalienable que el Estado debe garantizar. La Comunidad Organizada abraza a sus adultos mayores, reconociendo en ellos la sabiduría y el esfuerzo que construyeron nuestra Patria. Al retirar al Estado de la provisión directa de medicamentos, el gobierno ataca el corazón de la Justicia Social. Convierte a los laboratorios internacionales en los árbitros de la vida y la muerte, en un claro retroceso de nuestra Soberanía Política. Para el peronismo doctrinario, la economía debe subordinarse a la dignidad del ser humano; para este gobierno, la vida de los jubilados es apenas un renglón recortable en una planilla de Excel para satisfacer al capital financiero.