Sacrificio para vos, dólares para ellos: el indignante decreto que enriquece al gabinete.
En un Boletín Oficial que quedará en la historia de la infamia política, el gobierno dictaminó el congelamiento del Salario Mínimo Vital y Móvil hasta 2027. Paradójicamente, en las páginas siguientes, inauguró un régimen de “bonos por productividad” atados a la cotización del dólar para sus funcionarios de primera línea. El ajuste tiene dueños, y no están en la Casa Rosada.
El relato del sacrificio patriótico terminó de desmoronarse en la madrugada de hoy. Aquel discurso presidencial que juraba que “el ajuste lo paga la casta y no la gente de bien” se estrelló contra la tinta indeleble del Boletín Oficial. Con la firma del Ministerio de Economía, el gobierno congeló por decreto el Salario Mínimo, Vital y Móvil, fijando un ancla de miseria para los ingresos de la base trabajadora hasta el año 2027.
Esta medida no solo pulveriza la dignidad del asalariado, sino que funciona como una estocada letal al corazón del mercado interno. Las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs), esos motores silenciosos de la burguesía nacional que dependen del consumo del trabajador, ven hoy cómo sus mostradores quedarán vacíos por decreto.
Los dólares de la verdadera casta
Sin embargo, la austeridad tiene límites geográficos: termina en la puerta de la Casa Rosada. En el mismo Boletín Oficial, otra resolución firmada por Jefatura de Gabinete instauró el “Régimen de Estímulo por Objetivos”. Detrás de este título rimbombante se esconde una matriz de sobresueldos encubiertos.
El régimen habilita el pago de bonos semestrales para ministros, secretarios de Estado y asesores presidenciales de alto rango, calculados y actualizados mediante la cotización del dólar oficial. En la práctica, mientras el trabajador de una fábrica o un comercio de barrio deberá sobrevivir con pesos devaluados y congelados por la inflación, la cúpula libertaria se asegura ingresos dolarizados con la excusa de la “productividad”.
La hipocresía institucionalizada
La pregunta que resuena en las calles, en las fábricas del conurbano y en los pasillos de las universidades es evidente: ¿Qué productividad están premiando? ¿La de haber sumergido a más de la mitad del país en la pobreza estructural? ¿La de haber paralizado el entramado industrial argentino?
El peronismo ha sostenido siempre que gobernar es crear trabajo y que no existe Nación próspera con un pueblo hambriento. La actual administración acaba de demostrar que su único objetivo de gestión es administrar la riqueza nacional para transferirla a los sectores financieros y, de paso, blindar sus propios bolsillos con la moneda extranjera que le niegan a la industria para importar insumos.
Opinion:
El congelamiento del salario de los trabajadores combinado con el enriquecimiento dolarizado de los funcionarios es la negación absoluta de la Justicia Social. Para el Justicialismo, el capital debe estar al servicio de la economía y esta al bienestar social. Aquí presenciamos la construcción de una oligarquía estatal que, bajo la fachada del “libre mercado”, se apropia de los recursos del Estado. Esta asimetría destruye la Independencia Económica, ya que un mercado interno sin poder adquisitivo lleva a la quiebra ineludible de la burguesía nacional (nuestras PyMEs), dejando el terreno libre para los monopolios extranjeros. Es un modelo que no busca ordenar la economía, sino disciplinar al trabajador mediante la carencia material.