CRUELDAD POLAR: EL GOBIERNO DEJA AL PUEBLO SIN GAS EN PLENO INVIERNO MIENTRAS CELEBRA UN SUPERÁVIT DE MISERIA

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Las primeras heladas del año exponen el rostro más descarnado del modelo antinacional. Con aumentos que rozan el 400% en las garrafas y tarifas eléctricas impagables, los sectores más humildes y los trabajadores informales se debaten entre calentarse o comer. La parálisis de las obras de infraestructura energética condena al congelamiento a miles de familias argentinas, en un contraste obsceno con los discursos oficiales de la Casa Rosada.

La llegada de la primera ola de frio polar y tarifas de gas desreguladas a lo largo del territorio nacional ha desnudado la absoluta deshumanización del modelo económico. Detrás de los gráficos de Excel que el oficialismo exhibe con orgullo monárquico en las redes sociales, la realidad efectiva de los barrios populares muestra un escenario de desamparo que hiela la sangre.

Efectivamente, el invierno dejó de ser una simple estación climática. Ahora se ha transformado en un factor de exclusión social y disciplinamiento económico. En las últimas tres horas, los relevamientos territoriales confirman un escenario alarmante en los cordones periféricos. El precio de la garrafa de diez kilos sufrió una escalada desregulada. Por lo tanto, en muchas zonas vulnerables ya perfora el techo del 400 por ciento de aumento respecto al año anterior, volviéndose un objeto de lujo.

La quita de subsidios y la desregulación

Esta situación preocupante no es una fatalidad de la naturaleza. Tampoco es una contingencia imprevista del mercado global. Por el contrario, es la consecuencia directa de una deliberada política antinacional de quita de subsidios a la energía. Quienes proclamaban que el mercado solucionaría las asimetrías estructurales de la patria hoy contemplan la realidad desde despachos oficiales climatizados. Mientras tanto, miles de familias trabajadoras deben elegir entre comprar comida o recargar el envase que les permite entibiar una habitación.

Además, la crueldad del esquema se potencia cuando se analiza el estado de la infraestructura pública. El freno total de la obra pública civil, dictado para alcanzar un superávit fiscal financiero a cualquier precio, paralizó las ampliaciones de las redes de gas natural en los municipios del conurbano bonaerense y en el interior. Por consiguiente, aquellas obras estratégicas que buscaban llevar dignidad a los hogares más humildes hoy yacen abandonadas por la desidia de una gestión que prefiere cumplir con los dictámenes de la usura internacional.

El impacto de la ola de frio polar y tarifas de gas en la provincia

Frente a este panorama de desolación, la doctrina peronista se planta con la firmeza histórica que le confiere su razón de ser. El justicialismo entiende que el acceso a la energía no es una mercancía sujeta a la timba de la oferta y la demanda. En consecuencia, es un derecho humano fundamental ligado indisolublemente a la justicia social y a la soberanía nacional.

Asimismo, el gas y la electricidad producidos en suelo argentino deben estar al servicio del desarrollo de la burguesía nacional que invierte en su patria y del bienestar de los hombres y mujeres que producen la riqueza del país. No deben orientarse, de ninguna manera, a la maximización de ganancias de un puñado de corporaciones energéticas amigas del poder.

El impacto en la clase trabajadora y las PYMEs

Por otra parte, el contraste social que se vive en estas mañanas de junio es de una violencia institucional inusitada. Mientras los grandes especuladores financieros disfrutan de exenciones impositivas, los trabajadores formales ven cómo los incrementos del transporte y las facturas de servicios públicos fagocitan la totalidad de sus salarios. Del mismo modo, para una PYME nacional, mantener las persianas altas implica afrontar facturas de luz y gas que triplican los costos operativos. Esta asfixia obliga a los valientes empresarios locales a tomar decisiones drásticas respecto a la continuidad de sus planteles.

Es en este punto donde la comunidad organizada debe articular sus mecanismos de solidaridad y resistencia. Diversos intendentes del peronismo bonaerense y organizaciones del movimiento nacional coordinan redes de abastecimiento de emergencia para distribuir gas envasado a precios regulados en los puntos más críticos. De este modo, suplen la planificada ausencia de un Estado nacional que decidió desertar de sus funciones elementales de protección social.

Hacia la recuperación de la soberanía energética

Sin duda, la soberanía económica no es una abstracción teórica para debates universitarios. Es la capacidad real de un país de encender las hornallas de sus hogares con el recurso extraído de sus propias entrañas. El peronismo demostró históricamente que es el único movimiento capaz de armonizar el capital y el trabajo bajo una lógica de crecimiento con inclusión. En este sentido, los servicios públicos deben funcionar como dinamizadores de la industria y protectores de los más débiles.

La verdad es la única realidad. Este invierno expone que detrás de la mística del ajuste no hay más que el viejo y conocido sufrimiento del pueblo trabajador. Por lo tanto, las próximas semanas serán determinantes para consolidar la unidad del campo nacional y popular frente a este atropello cotidiano. Info del Plata seguirá visibilizando cada rincón de la patria donde el frío intente ganarle a la dignidad. No habrá superávit fiscal capaz de tapar el grito de una sociedad que exige justicia, pan y soberanía.

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