En una maniobra de medianoche, mientras el pueblo duerme y la crisis asfixia los bolsillos, el Poder Ejecutivo nacional terminó de sellar el pacto de impunidad con las multinacionales. Bajo el disfraz de “inversiones”, el Boletín Oficial publicó la Ley N° 27.804, que desguaza la histórica protección de nuestras reservas de agua dulce.
CHAU HIELOS ETERNOS: LA CAJA CHICA DE LAS MINERAS
La reforma, impulsada por un oficialismo que desprecia lo nacional, le quita el cerrojo a nuestros glaciares para que las corporaciones extranjeras puedan dinamitar la cordillera a su antojo. Con la excusa del “federalismo”, el Gobierno le tira la pelota a las provincias para que sean ellas quienes decidan qué se explota y qué no. Ya sabemos lo que eso significa: presión, billetera mata galán y cianuro en los ríos.
LOS PUNTOS DEL SAQUEO: LO QUE TENÉS QUE SABER
- Muerte al Periglacial: Se acabó la protección general. Ahora, si una minera dice que un glaciar de escombro “no tiene función hídrica relevante”, ¡pum!, dinamita y a otra cosa.
- Científicos afuera: El IANIGLA, orgullo de la ciencia argentina, fue degradado a un simple espectador. La palabra de los expertos ahora vale menos que un peso devaluado frente a los intereses de las oficinas de Puerto Madero.
- Chau Prohibiciones: Se eliminó el esquema preventivo. Ahora todo se evalúa “caso por caso”. Es decir, vía libre para el lobby y el impacto ambiental a medida del cliente.
“Esta es la entrega más descarada de recursos naturales desde los años 90. Están rifando el agua de las futuras generaciones de argentinos por un puñado de dólares que se van a fugar en una semana”, advierten desde los sectores populares y organizaciones que defienden la Patria.
EL DISCURSO DEL ODIO Y LA SOBERBIA
Desde la “Oficina del Presidente”, no solo celebraron el desguace, sino que volvieron a escupir sobre el ambientalismo y la soberanía. Calificaron de “distorsiones ideológicas” al cuidado del agua y trataron de enemigos a quienes defienden la vida. Para este Gobierno, el progreso no es que vos comas, es que la montaña desaparezca en un barco rumbo al hemisferio norte.
¿Qué pasará cuando las cuencas se sequen? ¿Qué van a tomar nuestros hijos, los “papelitos” de la inversión que nunca llega? La gestión actual lo hizo de nuevo: otra ley a favor de los poderosos y un puñal por la espalda a la geografía nacional. Argentina sangra, y ahora, también se queda sin agua.